
Mirgor acaba de firmar el primer convenio de banco de horas tras la reforma laboral de Milei. Lo presentan como una herramienta para “evitar despidos” aunque no se aclara lo que realmente significa.
La realidad es que vas a trabajar horas de más pero no te las pagan. Las “guardás” en un banco. Y cuando las cobrás — en tiempo libre, no en plata — lo decide el empleador, cuando a él le convenga, pudiendo ser cuando la producción esté baja, quizás cuando vos menos lo necesitás.
Antes, las horas extras se pagaban con recargo del 50% o del 100%. Ahora, con la reforma laboral (Ley 27.802), el empleador puede proponerte “individualmente” que no te las pague, que las guardes, y que las uses cuando él diga.
La ley dice que es “voluntario”. Pero en una relación donde el que te da trabajo tiene todo el poder y vos tenés que pagar el alquiler, ¿cuánta voluntad genuina hay? ¿Cuántos van a animarse a decirle que no al jefe?
La reforma eliminó la protección más importante: antes, estos acuerdos solo podían hacerse por negociación colectiva — con el sindicato, con representación, con contrapeso. Ahora se pueden hacer de a uno, trabajador por trabajador, solos frente al patrón.
El resultado es simple: trabajás más, cobrás igual, y el tiempo que te “deben” lo recuperás cuando a ellos les sobre producción, no cuando necesites descansar o estar con tu familia. Por ende, lo de la modernización estaría por verse.
Mirgor, una empresa argentina que produce componentes electrónicos, móviles y de automoción y exporta productos agrícolas, tiene su sede administrativa en la ciudad de Buenos Aires, y sus sitios industriales en Río Grande, Garín y Baradero, así como un campo propio para explotación agrícola-ganadera en Bolívar.

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