
En 1882, un grupo de inmigrantes genoveses firmó un acta y se la mandaron al rey de Italia. El documento declaraba la existencia de la República de La Boca como entidad independiente del Estado argentino. El presidente Roca hizo quitar la bandera de inmediato. El episodio duró poco, pero dice bastante sobre el carácter del barrio: un lugar que siempre tuvo reglas propias. Si vas a comprar tus pasajes a Buenos Aires con La Boca en la agenda, esta nota te ayuda a entender qué vas a encontrar cuando vayas.
La Boca debe su nombre a la desembocadura del Riachuelo en el Río de la Plata, aunque algunos historiadores proponen otra hipótesis. Dicen que el nombre viene de Boccadasse, un barrio costero de Génova. No hay consenso, pero el origen genovés del barrio es indiscutible. Las primeras familias llegaron alrededor de 1830, cuando la zona era pantanosa e inestable. Se instalaron en conventillos, estructuras de madera y chapa donde varias familias compartían servicios. Los colores de esas fachadas tienen una explicación concreta. Los vecinos pedían a los marineros los sobrantes de pintura usada en los cascos de los barcos. Como era poca cantidad por vez, pintaban una pared por visita y esperaban el próximo barco para continuar. El resultado accidental es hoy uno de los paisajes urbanos más reconocibles de América del Sur.
Caminito es el centro visible de todo esto. El callejón mide 150 metros, está empedrado y fue rescatado en los años 50 por un grupo de vecinos encabezados por Benito Quinquela Martín, el pintor más importante que dio el barrio. Antes de ser museo a cielo abierto, por ahí corría una vía de tren. Hoy recibe más de dos millones de visitantes por año, con galerías, bailarines de tango y las fachadas de colores que se volvieron postal obligada de la ciudad.
Quinquela Martín merece un párrafo aparte. Nació en 1890, fue abandonado y adoptado por una familia de carboneros que trabajaba en el puerto. De niño cargaba bolsas. De adulto se convirtió en uno de los pintores más populares del país, donó gran parte de lo que ganó en obras para el barrio, y cedió su casa y taller para que funcionara como museo. El Museo de Bellas Artes de La Boca lleva su nombre y está en Avenida Pedro de Mendoza 1835.
A pocas cuadras está la Usina del Arte, un edificio construido entre 1912 y 1916 como central eléctrica. Fue rescatado del abandono y reconvertido en espacio cultural. Hoy funciona como sede de eventos, exposiciones y espectáculos. En la misma zona, el programa de Diseño Urbano del gobierno de la ciudad incorporó intervenciones de doce muralistas sobre las fachadas de la Avenida Pedro de Mendoza, con artistas que trabajan en más de treinta países.
La Bombonera está en el corazón del barrio. El estadio fue inaugurado en 1940. Las visitas guiadas operan de martes a domingo de 10 a 17 horas, con recorrido por el museo, la sala de trofeos y el campo de juego. Los días de partido suspenden los tours. Y si querés quedarte a tomar algo antes de salir del barrio, el Café La Perla funciona desde 1882 en la esquina de entrada a Caminito, en la Vuelta de Rocha. El mismo año de la República de la Boca, ¿casualidad?

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