El reconocimiento a Isabel Manterola, Maestra de la danza folklórica

Su niñez transcurrió en el campo y su educación se desarrolló en una escuela rural. Entre sus recuerdos más preciados están los actos escolares, donde ella junto a sus compañeros interpretaban danzas folklóricas, como el escondido y el gato, que les enseñaba su maestra con mucho amor.
A los 7 años, su pasión por la danza y el folklore comenzó aflorar, fue tan fuerte que a los 14 años comienzo a tomar clases con el Profesor Lázaro Ledesma, realizando presentaciones artísticas en el Club Social (actual edificio de la Casa de España).
En 1965, recibió el título de profesora de Danzas Folklóricas Argentinas, en IDAF (Instituto Privado de Danzas Folklóricas Argentinas) de Juan de los Santos Amores.
Al año siguiente, 1966, fundó la Academia de Danzas “El Tuaj”, como representación y filial en Ayacucho del Instituto IDAF. Destinada a la enseñanza de la danza a niños de 7 a 12 años, período que los alumnos cumplimentaban la carrera del profesorado de danzas.
Además de dedicarse a la formación académica, la institución “el Tuaj” realizó presentaciones artísticas en diferentes eventos; como por ejemplo: los festejos del Centenario de Ayacucho, el encuentro folklórico de danzas en Tandil, organizado por la Peña el Cielito, entre otros.
Su profesión y labor docente en el lenguaje corporal, la desarrollo en diferentes lugares:
• En la “Agrupación Folklórica Ayacucho” en el año 1968.
• En 1981, fue contratada por el Dr. Edgardo Molinari, presidente de la Casa del Folklore de la ciudad de MDQ, para dictar el taller de folklore.
• En 1988, la presidenta del Centro de Jubilados, Yolanda Gutiérrez la convoco y contrato para conformar el Taller de Danzas Folklóricas en el mencionado ámbito.
• En el año 1999, ingresa a la Planta Municipal para conformar el equipo de talleristas del Instituto de Investigaciones Folklóricas “Ventura Robustiano Lynch”, dependiente de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Ayacucho.
Problemas de salud, que se sucedieron en diferentes épocas, causaron la sumatoria de diferentes patologías, que impedían seguir desarrollando su actividad laboral.
Ama el folklore, las plantas y la vida. Una apasionada por el arte, que sembró el amor a la danza folklórica en diferentes generaciones ayacuchenses. La cosecha de su docencia se ve reflejada en instituciones que en la actualidad siguen manteniendo viva la danza folklórica.
N. de la R; fuente Dirección de Cultura Municipal.

1 Commentario

  1. Merecido reconocimiento a esta laboriosa profesora de danzas folklóricas que supo inculcar en los alumnos la profunda pertenencia del arte y la historia regionales. Un saludo fraterno de un viejo amigo y admirador.

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