«Una Fiesta para todo el pueblo» – El balance de ayacuchoaldia.com

No es fácil analizar una propuesta tan grande y tan variada como fue la 52° Fiesta Nacional del Ternero y Día de la Yerra. Pero nuestra visión siempre ha sido en favor, para sumar, con una mirada positiva, porque sino habría que arremangarse los brazos y asistir casi todos los días del año a la sede social, reunirse, trabajar, poner tiempo y dinero como ocurre en muchas ocasiones y si después quedaran ganas…Criticar.

Ante versiones que van tomando cuerpo en las calles, no sería extraño que se vengan tiempos de cambios. La responsabilidad de conducir tamaña realización e ser parte  de una comisión organizadora, implica coraje, dedición y determinación, así como persistencia y fuerza de voluntad, para mantener el esfuerzo hacia un objetivo. Hay equipo, no caben dudas, y una mirada integral también para que cada uno, encuentre algo que le guste y quiera hacer durante estos días.

Hace muchos años que cubrimos la Fiesta, nunca en su historia todos quedamos conformes y seguramente seguirá pasando. Pero más allá de eso, se palpo, se percibió, un pueblo de fiesta. Que en estos tiempos sociales difíciles, con la economía desbastada, sueldos magros por no decir algo desubicado, y un panorama laboral desolador, como dicen los chicos…Esta Fiesta, fue «un montón»…

Hay cosas que destacar verdaderamente en lo más alto, como los números artísticos que demostraron, que si bien es una apuesta fuerte, se comprobó que traen gente, quizás para muchos es solo esa salida, para gente de ciudades vecinas es una posibilidad de hacer pocos kilómetros y disfrutar del espectáculo y comer un porción de la mejor carne del país, y para los puestos una fuente de ingresos, para tirar un tiempo…

La chacra con un programa de calidad, hizo que se volviera a contar con una masiva concurrencia, un notable atractivo como lo fue la presencia de «El Coronel», y el desfile con la participación de Fabián Veloz, cantando el himno en su pueblo después de recorrer los teatros más importantes del mundo, así como las tropillas y jinetes, hasta de un año y medio o tres años sobre un caballo, con pilchas que se cuidan durante todo un año para mostrarlas en esta ocasión, revalorizan nuestras costumbres y garantizan una continuidad a futuro, ya que nuestra cultura no se perderá.

Ni que hablar de la Muestra de Microempresarios, la 27ma demostró que hay un trabajo serio, superlativo, ya que lo que comenzó como un simple encuentro de emprendedores, paso a ser como nos gusta decir a nosotros «una perlita» dentro de la gran apuesta que se llama Fiesta nacional del ternero y Día de la Yerra, con sus 180 stands, con entrada libre y gratuita, y una concurrencia masiva y permanente de público.

La cobertura de los medios locales, la apuesta por el streaming, los locutores de la ciudad en su totalidad, han permitido a muchas personas que trabajaban, que estaban en otras ciudades, a enfermos, a quienes viven en el campo, a los que prefieren dar solo una vuelta y volver a sus casas, tener información, ver, leer y escuchar todo lo que iba sucediendo, a lo que se le sumo la llegada de C5N, donde por varias horas pudimos ver a ayacuchenses y visitantes, contándole al país por primera vez en directo, lo que es nuestra fiesta, contando con orgullo lo que se vive.

El espacio denominado «paseo cervezero» hizo que muchas personas vuelvan a encontrar un espacio, especialmente jóvenes y familia, para salirse un poco de lo tradicional, para escuchar música, encontrase con amigos, compartir un momento o simplemente dar el gustito de una rica cerveza, un pancho o una rica hamburguesa. Lo mismo en los fogones o puestitos, con muchos ayacuchenses trabajando para «ganarse un mango».

Punto aparte para el remate de terneros, que con algunos cambios de consignatarias y a pesar de muchas adversidades que atraviesan los productores, volvió a reunir animales de calidad, en una cantidad destacada como lo fueron las 5 mil cabezas, y con gente quedándose sin lugar para poder almorzar, algo también fuera de lo común, pero que marca el entusiasmo y acompañamiento para La Rural y todos los productores, que muestra con orgullo lo trabajado durante todo un año.

En fin, pasó una nueva edición…Las discusiones y puntos de vista siguen dándose en nuestras casas, trabajos, en la escuela, en el campo, en la veterinaria, en la panadería, en la calle o donde quieran…Hubo un salto de calidad indiscutible, gente en cantidad colaborando, haciendo cosas que no son para cualquiera, dejándolo todo, siendo parte con orgullo de una movida increíble, poniéndose la camiseta de la FDT, y trajinar durmiendo un rato para volver a ponerle el hombro, por eso hay continuidad, por eso sigue vigente, por eso fue «Una fiesta, para todo un pueblo».

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