
A 11 años de aquel primer grito colectivo que desbordó las plazas y las calles, seguimos denunciando que las violencias por motivos de género continúan arrebatando vidas, hoy la de Agostina.
Por eso este 3 de junio volvemos a encontrarnos en las calles. Porque la organización colectiva sigue siendo nuestra herramienta más poderosa para exigir un Estado Nacional presente, políticas públicas efectivas, presupuesto para la prevención y el acompañamiento, y una justicia que deje de llegar tarde.
Frente a quienes intentan negar las desigualdades, desmantelar derechos y silenciar nuestras luchas, reafirmamos nuestro compromiso con una sociedad más justa, igualitaria y libre de violencias.
El Ni Una Menos no es una fecha. Es una lucha cotidiana.
Es memoria, organización y resistencia.


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