
Este año nos toca transitar la semana de la salud mental en medio de un mundo ambiguo, incierto y complejo. Y frente a ello, el desafío de cómo enfrentarnos a la permanencia: aquello que teníamos planeado, de repente ya no existe más. Se trata de situaciones que nos vienen a enseñar que no podemos tener el control de todo, pero si podemos ser conscientes que podemos tener el dominio absoluto acerca de la actitud que tomemos frente a ello. Y de ahí, nuestra invitación a elegir y manejar cómo vivir estas situaciones ya que existen muchas herramientas para adoptar (en libertad) una alternativa distinta a la de reaccionar.
En estos días estamos recibiendo todo tipo de información acerca de una amenaza( redes, tv, WhatsApp) que es real pero también imaginada: nos encontramos rumiando e hipotetizando en forma catastrófica acerca de qué va a ocurrir, generando en nosotros elevados niveles de ansiedad , preocupaciones y emociones; y nuestro cerebro no sabe cuándo la amenaza es real o imaginaria, responde de la misma manera, generando muchos cambios a nivel fisiológico (cortisol, adrenalina) respondiendo con una reacción de estrés. Respondemos de tres maneras posibles: atacando, huyendo o paralizándonos.
Pero como seres evolucionados tenemos la capacidad de responder y no solo de reaccionar, utilizando el pensamiento, en forma de pausa entre el estímulo y la respuesta, adaptando otras habilidades, en forma consciente. Existen diferentes formas de hacer esa pausa, cultivando nuevas cualidades, hábitos, emociones, siendo esto lo que nos va a ayudar a superar estas situaciones de forma sana, con aceptación y tolerancia a la incertidumbre.
El mundo está dando herramientas para que podamos hacer algo distinto a reaccionar. Y de este modo, compartimos cinco tips que surgen de UNICEF. Recomendaciones de un grupo de especialistas preocupados por la salud mental de todas aquellas familias que se encuentran en cuarentena y aislamiento por responsabilidad social y que consiste en que cada familia pueda hacer un plan de bienestar.
Acá van esos cinco tips: 1) Mantener las rutinas y hacer algunas nuevas. Como por ejemplo, levantarnos y acostarnos a la misma hora y que haya un tiempo para todo. 2) Continuar manteniendo el contacto con nuestros afectos. Sobre todo con quienes están solos. Cultivando la empatía y compasión por el otro. 3) Hacer cosas que nos gusten. Generar espacios de bienestar y disfrute en casa. 4) construir ventanas de preocupaciones, que consisten en elegir un momento del día donde conectar con dichas preocupaciones. Una de las herramientas muy utilizadas es la escritura. “Escribir para sacar, vaciar nuestra mente”, generando alivio psíquico. 5) Hacer actividades que nos conecten con el bienestar: yoga, meditación.
Para finalizar, remarcar la importancia de conectar con la gratitud y compasión, entendiendo que hay muchas cosas que no podemos hacer pero muchas otras que si: reírme, bailar, caminar…entre otras!!
—


Comentarios