
El productor porcino rauchense Luciano Barberis fue finalista de la edición de Jóvenes Emprendedores que organizó JEFEBA, destacándose un emprendimiento familiar que colabora con familias rurales.
El pasado jueves se realizó una ceremonia en el Salón Nogal del Complejo “Parque Norte” en la ciudad de Buenos Aires donde se entregaron los premios a los Jóvenes Emprendedores 2016, organizado por JEFEBA.
En el rubro “Compromiso Social” fue finalista, aunque no fue elegido, el joven rauchense Luciano Barberis, titular del Criadero de Cerdos “San Luis” de la vecina ciudad.
Luciano se dedica a criar reproductores porcinos y capón gordo para consumo. Para eso, puso en marcha un sistema semi-intensivo para la venta de fácil acceso en precio y genética a familias de escuelas rurales, haciendo intercambios de maíz por madre o padre de genética, logrando de este modo una fácil para las familias con hijos jóvenes a incentivarlos a producir.
El Criadero “San Luis” es un emprendimiento familiar iniciado hace 4 años y actualmente cuenta con un volumen de producción mensual de 2.000 kg. De carne, es decir unos 24 mil kg. Producidos anualmente, que se traducen aproximadamente en $ 500.000.- al año.
Tras la entrega, Luciano habló con nuestro medio y confesó “A mí me gustó mucho participar de este evento. Participaron grupos de agricultura, herramientas rurales, cosas importantes para cualquier emprendimiento, herramientas de trabajo, pude hacer contactos con otra gente que se acerca para ver cómo potenciar tu producto.”
Sobre su criadero, Luciano explica “Es una producción de 30 madres, la verdad la idea es incrementar la cantidad de capones porque hay demanda y son muy buenos los animales. Hay que seguir trabajando y ver lo que está pasando en el año. Es un momento de crisis del sector porcino, por las políticas que cambiaron los papeles.”
Barberis señala que “El maíz, que es lo más importante de la producción, ya que el 60% de la alimentación, se mantiene a un precio bastante alto. No va a bajar por ahora. La solución es aumentar la cantidad de kilos de carne. Ha mejorado pero todavía hay que seguir.”
El joven criador destaca “Tengo muchísima ayuda de mi familia, del CEPT Nº 5 de Miranda, que fueron quienes iniciaron el proyecto, el INTA que va haciendo para que vaya incorporando tecnología. Mi meta es seguir creciendo. Quiero agradecer el apoyo de mi familia, amigos, Ignacio Almeida de la Cámara Comercial que me ayudó con los formularios y todo hasta llegar a ser finalista.”
Un estímulo interesante para un joven productor que tiene claro que se pueden afrontar las dificultades incorporando tecnología y haciendo más eficiente su trabajo.
Fuente; ABC HOY / Damián Miguel – Rauch.

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