Laura Camargo desde Tandil; «Volver, caminar sus calles, encontrarme con algún conocido siempre es un placer»

Hoy volvemos a Tandil en nuestro recorrido virtual de cada día, para saludar y saber de la vida de una ayacuchense perteneciente a una familia  tradicional de nuestro pueblo. gente muy querida y que aún mantiene enormes lazos de amistas y relaciones sociales en nuestra comunidad. En el diario digital www.ayacuchoaldia.com.ar es un placer saber de la vida de la Lic. En Trabajo Social Laura Camargo.

A. al D; Hola buen día, gracias por esta charla, y comencemos por recordar cuanto hace que te fuiste de Ayacucho y como se compone tu familia…

L. C; “Me fui de Ayacucho al terminar la secundaria. Estuve dos años en Buenos Aires y luego vine a Tandil, donde me recibí de Lic en Trabajo Social. Ya hace 44 años que vivo aquí. Pasé toda mi infancia y adolescencia en el barrio de calles Mitre y San Martín”.

A. al D; ¿Querés contarnos quienes son tus padres, para que la gente te relacione?

L. C; “Soy Laura Camargo, hija de Atilio y de Quela Vaqueiro”.

A. al D; ¿Dónde vivís y a qué se dedican actualmente?

L. C; “Trabajé muchos años como docente en la Universidad y también ejercí la profesión, centralmente en el área de discapacidad, en instituciones públicas y privadas. Me jubilé hace 11 años.

Para 2007, mamá se vino a vivir a Tandil y yo empecé a ocuparme de la administración del campo, que es herencia de papá. Y sigo actualmente en esa actividad. Formamos una sociedad con mis dos hermanos, que viven en Mar del Plata. O sea que no quedó nadie de la familia directa viviendo en Ayacucho.

Soy divorciada y tengo tres hijos. Dolores, la mayor, es la única que vive en Tandil, tanto ella como su pareja son docentes y papás de Fausto de 6 meses, que es mi primer nieto.

Manuel y su mujer son veterinarios y viven en Duggan, un poblado a 20 kms de San Antonio de Areco y ejercen su profesión en esa zona.

Gonzalo es músico y desde hace un tiempo vive en Copenhague, Dinamarca.

Con los varones hablamos muy seguido. Con el menor, hacemos almuerzos o cenas virtuales  y también me cuenta que con la pandemia, allá las medidas han sido muy distintas que aquí. Ahora, él va a la playa todos los días y a espectáculos musicales en espacios abiertos, por ejemplo. Nunca hubo una cuarentena estricta como acá.

A. al D; ¿Cómo es la realidad hoy en la ciudad dónde están?

L. C; “He leído de varios ex -convecinos que viven también aquí en Tandil y han comentado de las similitudes y diferencias respecto a cómo se ha ido viviendo la pandemia y cuarentena allí y aquí.

Estábamos casi disfrutando desde hace un buen tiempo en fase 5 hasta este pasado jueves… cuando de repente aparecieron 33 casos positivos… y hoy pareciera que todo cambió.

Respecto a la pandemia, creo que conviviremos con el virus hasta que haya una vacuna segura y tratamientos exitosos.

El cómo conviviremos es otro tema y aquí creo que la cuarentena estricta en marzo tal vez fue una decisión apresurada y podría haberse segmentado por zonas o cantidad de habitantes. Nuestro país es muy grande y diverso!. Ahora, que es el momento de mayor difusión del virus la gente está cansada, aburrida, los adolescentes salen en grupo sin barbijo (algo que veo cada vez más seguido). Acá, últimamente hasta se llegó a cerrar el acceso a los paseos públicos los fines de semana…

Me preocupan los niños y adolescentes que han perdido continuidad con el sistema escolar, ya que la educación virtual –entre otras cosas- es inequitativa y  la reincorporación al sistema y a sus vinculaciones sociales no va a ser fácil.

También, la situación económica y social de emprendedores, cuentapropistas y tantos a los que ésta situación excepcional y la realidad de nuestro país les significa pérdidas enormes y la urgencia de reinventarse en un contexto tan complejo.

Creo que algunos de los cambios que hemos hecho en nuestras vidas han llegado para quedarse y, también, que algunas cosas nunca van a volver a ser como fueron. Pienso en cómo se han ido diluyendo los conceptos de responsabilidad social y de qué entendemos por bien común…

Con mi hija y su familia habíamos armado una especie de mini burbuja. Ella venía algunos días a trabajar virtualmente a mi casa y yo cuidaba al bebé. No sé qué haremos a partir de la próxima semana. Hace un buen tiempo que yo había retomado Pilates y Yoga en forma presencial, con protocolos estrictos. También salgo a caminar por lugares no muy concurridos”.

A. al D; ¿Hay una dieta especial, o cuidados en las comidas?

L. C; “No hemos hecho modificaciones en la dieta por que comemos en forma saludable desde hace mucho tiempo. Sí aplicamos todas las indicaciones y protocolos, dentro y fuera de casa”.

A. al D; ¿Cómo es un día de ustedes hoy? ¿Cómo se entretienen?

L. C; “Viajo al campo mucho menos que antes. Viajaba a Ayacucho una `o dos veces por mes. Ya hace un tiempo que no voy. Hay muchas cosas que hago on line y las redes facilitan muchísimo mi trabajo.

En el día a día en mi casa lo paso bien. Leo. Escucho mucha música, hago pequeñas  investigaciones al respecto. Ahora, por ejemplo, estoy escuchando música étnica de distintos lugares. Aproveché el primer período de la cuarentena para visitar virtualmente museos y colecciones privadas de arte. Y, obviamente, Netflix….”

A. al D; ¿Cómo te mantenés informada y qué se extraña a la distancia, asados, reuniones, comidas, familia?

L. C; “No miro TV de aire, casi no escucho radio y leo on line lo necesario para estar informada y armar mi propia opinión sobre lo que sea.

Hace unos años ya, me revinculé con los grupos de la primaria y secundaria de Ayacucho. Egresé en 1968 de la Escuela Nº1 y en 1973 de la Escuela Nacional Normal, formando parte del primer grupo de egresados del edificio actual.

 A. al D; ¿Pueden venir cada tanto o como se relacionan con sus familias?

L. C; “El campo de mi familia es mi lugar en el mundo. Tenemos la suerte de conservar, junto con mi primo, la totalidad del campo que compró mi bisabuelo en 1895. Él se radicó en la zona en 1868, casi con los inicios del Partido.

Cuando me hice cargo de la administración podría haber llevado todo el trabajo para Tandil, porque hubiera sido más simple para mí. Pero decidí conservarlo en Ayacucho. Fue una decisión estratégica que intenta honrar a mi familia. Trabajo con profesionales, comercios, insumos de la ciudad y pienso que es un mínimo aporte de mi parte.  Sentí y siento que, por alguna razón, la vida me hizo volver a Ayacucho”.

A. al D; ¿Mantenés contacto con tus amigos de siempre, con ayacuchenses?

L. C; “Ambos grupos de whatapps que les mencioné son muy activos. Tengo especial enganche con el de la primaria. Nos hemos encontrado varias veces y nos sorprende la afinidad en tantas cosas que hemos descubierto, el gratísimo recuerdo de lo compartido hace tantos años atrás y nos divertimos mucho, con poco. Al de la secundaria me cuesta seguirle el ritmo…

También tengo una amiga entrañable desde aquella época, que es como una  hermana que la vida me regaló. Y nuestras hijas también son amigas entre ellas.

A. al D; ¿Qué significa Ayacucho para vos, que recuerdos o afectos guardas de nuestra ciudad?

L. C; “Tengo muchísimos recuerdos… Tuve una muy activa participación en la Escuela de Música, la Escuela de Dibujo y Pintura, Idiomas, y Danzas Españolas. Mi papá me compró el piano que había sido de las hermanas Orfila y lo dí en comodato a la Escuela de Música hace unos años atrás. Me pareció interesante que estuviera de nuevo en Ayacucho. Volver, caminar sus calles, encontrarme con algún conocido siempre es un placer”.

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