
El proyecto del prototipo compitió hace unos días en la Fórmula SAE Brasil, prueba que se llevó a cabo en San Pablo. Además, marcó un hecho histórico: es la primera vez que una universidad pública argentina compite internacionalmente en este certamen universitario de ingeniería.
En el grupo de trabajo, está el ayacuchense Juan Antonio Bracco, hijo de Marcelo y de Daniela Pérez Guzzi, quién estudia ingeniería en la UBA, y desde hace tiempo forma parte de este proyecto inédito, siendo un orgullo para toda su familia y Ayacucho en general.
Hablamos con el y esto nos contó de esta experiencia sensacional;
A al D; ¿Cómo fue la experiencia?
J. A. B. «La competencia se realizó en Tatuí, en la provincia de São Paulo, Brasil. La experiencia en general fue excelente. Nuestra estadía duró seis días, de los cuales cuatro fueron de pura competencia. Cada jornada demandó un trabajo arduo: preparación para las presentaciones de diseño y reacondicionamiento del auto, que llegó tras un viaje por tierra de 2200 km bajo lluvias y vientos. Luego vino la puesta a punto para las pruebas estáticas y dinámicas. En resumen: trabajo en equipo, esfuerzo individual y muy pocas horas de sueño».
A al D; ¿Quiénes participaban? / ¿Quiénes eran tus compañeros?
J. A. B. «Compitieron unas 50 universidades sudamericanas (en su mayoría brasileñas). Éramos los únicos argentinos representando a la Universidad de Buenos Aires y al país con el «Suipacha 901». También participó un grupo uruguayo en la división de hidrógeno solo con proyecto de diseño.
Nuestro equipo en Brasil estuvo integrado por 29 estudiantes de Ingeniería Mecánica, Electrónica, Industrial, Informática y Diseño de Imagen y Sonido. Entre ellos destaco a Victoria Bianchi, ayacuchense del área de Chasis, quien diseñó y desarrolló componentes fundamentales en la interfaz con el piloto. Actualmente el equipo completo suma 60 estudiantes de la UBA, con quienes ya estamos trabajando en el «Suipacha 902».
A al D; ¿De qué carrera eran?
J. A. B. «Como estudiantes de la UBA apostamos al trabajo multidisciplinario para que el proyecto impacte más allá de la Ingeniería. El grupo lo integramos alumnos de Ingeniería Mecánica, Electrónica, Industrial, Informática y Diseño de Imagen y Sonido».
A al D; ¿Cómo les fue con el proyecto?
J. A. B. «El Suipacha 901 se destacó por sus sistemas novedosos de suspensión y su paquete aerodinámico, logrando el 3.er puesto en diseño entre los 50 equipos. Además, logramos pasar la exigente inspección técnica de 11 horas donde se evalúa el reglamento y la seguridad del piloto; un hito importante, ya que casi ninguna universidad lo consigue en su primer año de competencia.
Superamos las pruebas estáticas (frenado, aceleración, decibeles y la prueba de inclinación a 60°), pero en las pruebas dinámicas —específicamente en la prueba de resistencia (endurance) de 22 km— un obstáculo del circuito golpeó un elemento aerodinámico del auto, lo que derivó en nuestra descalificación reglamentaria. Cerramos en el puesto 25 de 50 en la tabla general. Aunque nos dejó un sabor amargo porque el auto daba para más, nos motiva al máximo para la siguiente versión».
A al D; ¿Por quiénes fueron distinguidos?
J. A. B. «El proyecto está reconocido por la UBA, que nos facilita instalaciones y el apoyo del equipo docente. En Brasil, los demás equipos destacaron nuestro auto y el esfuerzo para llegar a competir; todos querían ver «el auto argentino» y nos trataron de forma muy cordial.
A nivel financiero nos sostenemos gracias a sponsors privados como Mercedes-Benz – Prestige Auto, Fundación YPF, RUS MED Team y múltiples marcas que aportan componentes, materia prima y asesoramiento técnico. Sin ellos este proyecto no sería posible».
N. de la R: le agradecemos a Juan Antonio, y lo felicitamos por sus ganas, entusiasmo y compromiso que se reflejan por este grupo de estudiantes y docentes que, en la universidad pública lograron algo que parecía impensado, y su persistencia y dedicación los llevaron a esta excelente presentación. Sigan así, son un orgullo para todos !!!












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