La Psicológica Agustina Vivalda Sola en Ayacuchoaldia.com.ar y una mirada imperdible

Estamos atravesando un contexto complejo. De eso nadie tiene duda alguna. No solo que el post pandemia nos reprogramó, nos llevó a cambiar ciertos paradigmas de nuestro día a día, sino que, en diversas circunstancias, no encontramos respuestas por nuestros propios medios. Y es allí donde la figura de un Psicólogo o Psicoanalista nos puede ayudar a hallar ese bienestar que estamos deseando volver a tener; o simplemente, transitar el día a día con diferentes vivencias, con una sonrisa que nos entregue vida plena.

En Ayacuchoaldia.com.ar nos pusimos en contacto con la Lic. en Psicología María Agustina Vivalda Sola, quien en su consultorio ubicado en nuestra ciudad, nos cuenta sobre ella como profesional pero también accede a responder algunas preguntas que vos también te podés hacer.

“Soy Profesora de Psicología, Psicóloga Psicoanalista con una especialización en psicoanálisis aplicado al campo de la medicina. Además de 20 años de actividades mensuales de grupos de estudio, seminarios, supervisión y análisis que exige la profesión, cursadas en asociaciones psicoanalíticas” empieza diciendo y agrega “estoy haciendo una Maestría para trabajar temáticas referidas al campo de la lingüística, para profundizar estudios sobre Saussure y Jacobson, entre otros; bases del psicoanálisis Lacaniano que estudia las estructuras del lenguaje, con sus consecuentes efectos sobre la conducta humana” añade en la charla con nuestro portal.

Y es tan influyente lo referido a la comunicación que la Lic. nos cuenta que ha estudiado francés como también idiomas como el italiano y el coreano, y hasta se inició recientemente en el idioma japones en la Uba. “Trabajo en gabinetes psicopedagógicos en los 3 niveles de enseñanza como jardín, primaria y secundaria” que le da la experiencia para desenvolverse en un sector de la sociedad que está atravesando fuertes cambios.

Su currículum sigue ampliándose pero también nuestro deseo de preguntar porque claramente estamos transitando un momento donde el psicoanálisis resulta fundamental. La tecnología nos aísla, nos quita expresarnos, nos replegamos y no afloran nuestro sentir. Sobre esto explica que «el psicoanálisis fue importante siempre, más allá de las diferentes formas que utilizamos las personas como mecanismo de defensa para evadir la responsabilidad en lo que nos toca, especialmente en las relaciones que nos vinculan y hacen a nuestro entorno. En cuanto a la tecnología, creo que puede aislar o no, de acuerdo a cómo la utilicemos; también puede unir o generar posibilidades. Actualmente resido en Ayacucho y gracias a la tecnología estoy estudiando Japonés, idioma que me genera un puente con otra cultura y su idiosincrasia; cultura que estoy estudiando” sostiene.

“Un libro también puede aislar o no según la trama o ideología que contenga, un docente también puede ser causal de aislamiento, o generar un puente con el aprendizaje. Cada época histórica utilizó distintos modos de conocimiento, con sus efectos positivos y los que no”.

“Pero creo que la forma en que las personas hacemos uso de los modos y herramientas que tenemos a nuestro alcance es, ante todo, en función del trabajo que hacemos con nosotros mismos, y por su puesto del trabajo de las personas que tenemos en nuestro entorno. Y ahí creo muy valioso el lugar del psicoanálisis, ya que logra que tengamos conciencia y comprendamos todo aquello que muchas veces tiene que ver más con nosotros mismos que con el entorno, o no. Pero tomar conciencia y desarrollar recursos para ser lo más justos y concientes en esa dialéctica e interacción es lo que nos posibilita también hacer algo diferente sin repetir siempre los mismos errores, o al menos con otros recursos” desarrolla.

Al consulte sobre qué tipo de consultas son las más frecuentes que se reciben hoy en día, la Psicóloga nos dice que “El problema que hay hoy en día, es que justamente, a falta de una escucha de lo que hay debajo del síntoma, qué es lo que lo genera, lo inconsciente, lo que no nos damos cuenta. Cada vez llegan síntomas más mudos y al límite, sobre todo con lo educativo, en donde se plantean a veces limitaciones de los niños, imposibilidades, que muchas veces son hasta generadas por los mismos discursos y contextos que les ofrecemos sin darnos cuenta” explica con claridad.

“Ahí es en donde no es lo mismo entender y saber leer la letra que armó a ese síntoma y le dio lugar, que hacer por ensayo y error. Esto se ve muy bien, en ese límite de lo mudo, cuando se inscribe en lo real del cuerpo como enfermedad, aquello que no se solucionó con las palabras, y retorna como síntoma somático” remarca.

También agrega que “Después, también se escucha, sobre todo en Ayacucho, temas de adicciones, con diferentes presentaciones. Pero cabe la pregunta ahí del abanico de tramas, de identificaciones e intereses sociales y culturales que les ofrecemos a los niños para que desarrollen otro tipo de modo o lugar, y de cómo los acompañamos. Acompañar sus vocaciones y aprender otras cosas más del lado de la vida que de lo tanático y lo compulsivo. Todo síntoma, siempre va de la mano de un modo social y educativo que lo conforma y modela, hasta que irrumpe y nos damos cuenta, justamente, por aquellos efectos que no queremos tener en nuestra realidad”.

En la continuidad de la charla, le consultamos sobre Ayacucho, un pueblo con ciertas particularidades y costumbres, su idiosincrasia, y en cuánto influye para que requiramos de acudir al psicoanálisis sobre lo que nos respondió que “En relación a la necesidad del psicoanálisis en Ayacucho, justamente ahora empecé un cuento para Ayacucho. Me llamó la atención de este lugar su capital arquitectónico, me parece bellísimo. Además del capital natural y del amor que leo en diferentes comentarios, por lo nacional y por el pueblo. Eso me generó ganas de escribir un cuento en esa línea. Para lo que busqué a Rivadavia, por considerar que fue un gran procurador de la educación argentina, para todos. El creía que un pueblo es libre y valora lo que tiene, lo reconoce, según la educación que se recibe; y él pese a sus intereses, eligió educar” nos cuenta como también añade que “ante lo que te decía de Rivadavia, según los discursos que aprendemos sentimos limitaciones que tienen que ver con una mirada de esa realidad que atravesamos y por ahí, el Psicoanálisis posibilita entender los efectos de lo que hacemos y de lo que pensamos y desde ahí, en lo que vemos como limitaciones, como se puede transformar en una vocación o un modo de funcionamiento en el mundo” explica.

“Hablo de Rivadavia porque en un momento donde éramos colonia, si es que dejamos de serlo del todo, pese a los problemas que eso le acarreó, eligió educar a su pueblo para que comprendieran la riqueza que tienen alrededor”.

Luego sigue “Cuando escucho a Ayacucho, a veces leo eso, que no logran valorar toda la riqueza natural, y por ende, la capacidad productiva que tienen. Eso que parece algo puramente social, es una auto limitación constante que se puede trabajar o destrabar con el psicoanálisis”.

“En mi caso, yo elegí trabajar la educación y la cabeza, con niños y familias, desde mi formación y recorrido clínico y educativo; para destrabar aquellas limitaciones que son más impuestas por discursos que por una limitación real, utilizando como herramienta cuentos infantiles, el arte en sus diferentes formas, contenidos curriculares, etc”.

“Acompaño es desarrollo subjetivo y vocacional, trabajando con contenidos educativos, mientras que a partir de ellos y sin hacer pasar al niño por un tratamiento clínico, se va desarmando eso sintomático que también se conformó de manera discursiva por efecto de la misma educación que se recibió” cerró diciendo.

Una charla muy fructífera de la cual seguiremos teniendo con la Lic. en Psicología María Agustina Vivalda Sola a quien podés contactar al 2494 – 600109 o en Instagram como Agustina.Vivalda

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