En Tandil vuelve a abrir Loimar

En lo que representa una importante noticia para toda la región, el diario El Eco de Tandil confirmó que en diciembre volverá a funcionar Loimar, la empresa de fabricación de ladrillos y cerámicos que estuvo cerrada por un conflicto gremial desde algo más de un año.

Según el diario, “Se creó un fideicomiso que apuesta a la reactivación de la emblemática fábrica de ladrillos y cerámicos. El acuerdo con los trabajadores”.

Finalmente la espera parece haber llegado a su fin. Loimar se pondrá nuevamente en marcha el próximo mes.

Eso será posible merced al fideicomiso firmado con un grupo de inversores privados que hará una apuesta para reabrir la importante fábrica de ladrillos y pisos cerámicos de la ciudad que fue cerrada por un conflicto sindical hace 13 meses, luego de más de 45 años de trabajo ininterrumpido.

Enterado de la novedad, este Diario se puso en contacto con el doctor Jorge Saurí, organizador del citado fideicomiso, quien de manera escueta se refirió a la situación, respondiendo las primeras inquietudes periodísticas

-¿Cómo se generó la idea de este grupo para poner nuevamente en marcha la fábrica  Loimar?

-La idea, en realidad, surgió hace más de un año, como una forma de capitalizar a una empresa que venía trabajando a pérdida desde hacía tiempo en virtud de problemas de mercado, altísimos costos de tarifas, exorbitantes tributos y un sinnúmero de cuestiones, entre las cuales también existía el problema laboral. De esta manera se proyectó que nuevos accionistas ingresaran a la sociedad, aportando el capital necesario para aguantar la situación y una vez superada esa coyuntura retomar la actividad de una empresa moderna, con buen nombre en el mercado y una trayectoria destacable difícil de encontrar en nuestro país.

-¿Por qué tardaron tanto en concretar esa inversión?

-Como usted sabrá,  el plan en esa instancia requería el despido de diez operarios y la gestión real de la fábrica por quienes eran sus administradores. Por las razones que fueran, Loimar no logró concretar ese objetivo, situación que desanimó a los inversores por considerar que no se podía invertir en un proyecto donde no se lograba siquiera tener el manejo de algo tan elemental en esa delicada situación. El resultado está a la vista: más de un año con la actividad paralizada con los costos de todo tipo que apareja esta situación.

Pese a ello, como en casi todos los órdenes de la vida, durante este tiempo continuaron  las conversaciones y hoy con un formato distinto, más paulatino y tal vez menos ambicioso se abre la posibilidad de encontrar un resultado positivo.

-¿Qué cambió ahora para que se hable de reapertura inminente?

– Desde el punto de vista laboral hubo un cambio de actitud en un nutrido grupo de operarios que durante años trabajaron para Loimar, que de manera explícita han reconocido haber sido inducidos y coaccionados para apoyar actitudes individuales intransigentes, cuyas consecuencias han padecido, pese a las promesas que les formularon en su momento.

Desde el ángulo operativo, en el fideicomiso esta vez el inversor puede interrumpir su inversión de manera instantánea en caso de conflictos o disturbios como el aludido.

Creo importante señalar que la actividad de las Pymes es desde hace ya algunos años,  demasiado fluctuante, riesgosa y de baja rentabilidad. Por lo tanto, si se agrega una relación laboral conflictiva, plagada de medidas de fuerza e intimidación, se atenta contra el “corazón” del trabajo y desanima a los inversores a iniciar o participar en emprendimientos con estos problemas.

-¿Qué costos tiene para la comunidad de Tandil o para el Estado poner nuevamente en marcha la fábrica de ladrillos?

– Costo cero. No hay ayuda ni subsidio; los recursos son privados y a riesgo de los inversores. Por otra parte, consideramos que  los dineros públicos hoy deben emplearse en temas de mayor emergencia.

-Más allá del beneficio que importa la apertura de la fábrica, ¿cómo gestionarán o que solución se implementará en relación a los ex operarios de la firma Loimar?

– Desde ese punto de vista y sin perjuicio de la regularización de parte de las deudas correspondientes a servicios y reparaciones de las instalaciones  para poner en marcha la producción, el fideicomiso incorporará a 58 empleados que trabajaron para esa firma, 38 exoperarios y 20 dedicados a tareas de supervisión, dirección, comercialización y administrativos. Es todo el personal que se puede incorporar en la situación actual

Por el otro, al iniciar los trabajos se abonará una deuda contraída por Loimar con todos sus extrabajadores correspondiente a quincenas y parte del SAC que se adeuda. En forma inmediata y si se puede comenzar a trabajar en forma pacífica y normal, se abonarán las indemnizaciones  a  siete de las 10 personas despedidas que dispararon el conflicto (tres de ellas aceptaron hace un tiempo el despido e incluso  ya cobraron).

-¿Qué sucederá con aquellos operarios que hayan trabajado para Loimar y no se incorporen al fideicomiso?

–Estos exoperarios que son aproximadamente 25 tendrán prioridad de ingresar a trabajar para el fideicomiso, en caso de requerirse incrementar la producción y agrandar el plantel. En lo que respecta a sus eventuales derechos o indemnizaciones deberán acordar estos temas con Loimar si así corresponde.

-¿Esta reapertura ya se considera un hecho?

– Sí. Será a principios de diciembre. Y es una buena noticia en un momento tan crítico para el mundo del trabajo.

Constituirá un mecanismo que permitirá reanudar una actividad que vuelve a dar trabajo digno a 60 familias, sin arriesgar ni comprometer recursos públicos, y contribuyendo por su efecto multiplicador a dar trabajo también a proveedores, comerciantes, industriales y de manera más extensiva a toda la comunidad de Tandil.

Fuente El Eco de Tandil

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