Día de la Lealtad Peronista: A 75 años se espera un gran acto virtual

Hoy 17 de Octubre se celebra el Día de la Lealtad, a 75 años del gran respaldo que le dio el pueblo argentino al General Juan Domingo Perón. Si bien dada la situación reinante con la Pandemia obliga a que no se realicen expresiones masivas, en nuestra ciudad distintas agrupaciones y movimientos agrupados dentro del peronismo han expresado sus mensajes en esta fecha tan significativa para el justicialismo.

A nivel nacional, se realizará una marcha virtual a partir de las 13 horas donde quienes deseen ingresar podrán hacerlo en la web www.75octubres.ar

Una vez que se ingresa en la movilización, se deberá completar un campo virtual que solicita un nombre o apodo, además de la posibilidad de seleccionar la provincia desde la cual cada persona participa. No hay que dejar ninguna información personal para ser parte de la actividad.

Una vez ingresados los datos, se podrá elegir una ubicación dentro de la movilización virtual. Los escenarios disponibles serán el Obelisco, la Plaza de Mayo, el Congreso, Avenida de Mayo o la Avenida 9 de Julio.

Por último, se podrá elegir un avatar, que es la identidad virtual de cada participante. Entre las opciones se encuentran Evita, Perón, Evita y Perón juntos, la fórmula presidencial Alberto Fernández y Cristina Kirchner o el expresidente Néstor Kirchner.

También se podrán elegir elementos simbólicos como el escudo del Partido Justicialista (PJ), un choripán, un bombo, entre otros.

Una vez definidos los datos, se desplegará un mapa que mostrará la ubicación junto al avatar. En el margen superior izquierdo aparecerá la transmisión oficial del evento. Al finalizar el acto, la propuesta es que todos los asistentes pongan la marcha peronista y que suene en todo el país.

De acuerdo a lo que han publicado medios nacionales, la página oficial no tiene límite de capacidad. Es intención que millones de personas se puedan conectar en simultáneo, en tiempo real. La plataforma va a tener un contador de participantes en vivo para monitorear el ingreso de los usuarios. Según informaron los organizadores del evento, ya hubo más de 1 millón de ingresos a la página.

¿Necesito un dispositivo en particular?

Para participar de la movilización se puede usar una computadora, una tablet, el celular o una Smart TV. La plataforma VirtualMov fue creada por el productor Javier Grosman, quien en el pasado estuvo a cargo de la organización del Bicentenario y Tecnópolis.

El acto virtual impulsado por la Confederación General del Trabajo contará con la presencia del presidente Alberto Fernández, que va a encabezar el acto en el salón Felipe Vallese de la CGT, en una jornada que buscará promoverlo como el próximo presidente del Partido Justicialista.

Se espera que el jefe de Estado hable alrededor de las 16.30 y, según informaron fuentes de la CGT, sería el único orador. Por su parte, desde el oficialismo señalaron que en caso de que se cuente con la presencia de la vicepresidenta Cristina Kirchner, ambos tomarían la palabra.

Por otro lado, se realizarán una serie de videollamadas con referentes sociales y económicos del peronismo, como trabajadores de la salud, centro de jubilados, centros de estudiantes, entre otros. También habría videos con los gobernadores justicialistas.

LA PALABRA DE PERÓN HACE 75 AÑOS:

Desde los balcones de la Casa de Gobierno, la noche del 17 de octubre, el coronel Perón dirigió la palabra a medio millón de trabajadores concentrados en la histórica Plaza de Mayo para exigir el retorno del ex Secretario de Trabajo y Previsión a la función pública:

 

Trabajadores:

Hace casi dos años, desde estos mismos balcones, dije que tenía tres honras en mi vida: la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino.

Hoy, a la tarde, el Poder Ejecutivo ha firmado mi solicitud de retiro del servicio activo del ejército. Con ello he renunciado voluntariamente al más insigne honor aL que puede aspirar un soldado: llevar las palmas y laureles de general de la Nación. Lo he hecho porque quiero seguir siendo el coronel Perón y ponerme con este nombre al servicio integral del auténtico pueblo argentino.

Dejo, pues, el honroso y sagrado uniforme que me entregó la patria, para vestir la casaca del civil y mezclarme con esa masa sufriente y sudorosa que elabora en el trabajo la grandeza del país.

Con esto doy mi abrazo final a esa institución que es el puntal de la patria: el ejército. Y doy también el primer abrazo a esta masa inmensa que representa la síntesis de un sentimiento que había muerto en la República: la verdadera civilidad del pueblo argentino.

Esto es pueblo; esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la madre tierra, al que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la patria, el mismo que en esta histórica plaza pidió frente al Cabildo que se respetara su voluntad y su derecho. Es el mismo pueblo que ha de ser inmortal, porque no habrá perfidia ni maldad humana que pueda someter a esta masa grandiosa en sentimiento y en número.

Esta es la verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha a pie durante horas para llegar a pedir a sus funcionarios que cumplan con el deber de respetar a sus auténticos derechos.

Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores. Siempre he sentido una enorme satisfacción, pero desde hoy sentiré un verdadero orgullo de argentino porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de los trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Nación.

Hace dos años pedí confianza. Muchas veces me dijeron que ese pueblo por el que yo sacrificaba mis horas de día y de noche habría de traicionarme.

Que sepan hoy los indignos farsantes que este pueblo no engaña a quien no lo traiciona. Por eso, señores, quiero en esta oportunidad, como simple ciudadano, mezclado en esta masa sudorosa, estrechar profundamente a todos contra mi corazón, como lo podría hacer con mi madre.

Desde esta hora, que será histórica para la República, que sea el coronel Perón el vínculo de unión que haga indestructible la hermandad entre el pueblo, el ejército y la policía; que sea esta unión eterna e infinita para que este pueblo crezca en esa unidad espiritual de las verdaderas y auténticas fuerzas de la nacionalidad y del orden; que esa unidad sea indestructible e infinita para que nuestro pueblo no solamente posea la felicidad, sino también sepa defenderla dignamente. Esa unidad la sentimos los verdaderos patriotas, porque amar a la patria no es amar sus campos y sus casas, sino amar a nuestros hermanos. Esa unidad, base de toda felicidad futura, ha de fundarse en un estrato formidable de este pueblo, que al mostrarse hoy en esta plaza, en número que pasa de medio millón, está indicando al mundo su grandeza espiritual y material.

Preguntan ustedes dónde estuve? Estuve realizando un sacrificio que lo haría mil veces por ustedes. No quiero terminar sin enviar un recuerdo cariñoso y fraternal a nuestros hermanos del interior que se mueven y palpitan al unísono con nuestros corazones en todas las extensiones de la patria. A ellos, que representan el dolor de la tierra, vaya nuestro cariño, nuestro recuero y nuestra promesa de que en el futuro hemos de trabajar a sol y a sombra porque sean menos desgraciados y puedan disfrutar mejor de la vida.

Y ahora, como siempre, de vuestro secretario de Trabajo y Previsión que fue y que seguirá luchando a vuestro lado por ver coronada la obra que es la ambición de mi vida, la expresión de mi anhelo de que todos los trabajadores sean un poquito más felices.

Señores, ante tanta insistencia les pido que no me pregunten ni me recuerden cuestiones que yo ya he olvidado, porque los hombres que no son capaces de olvidar no merecen ser queridos ni respetados por sus semejantes. Y yo aspiro a ser querido por ustedes y no quiero empañar este acto con ningún mal recuerdo.

Ha llegado ahora el momento del consejo. Trabajadores: únanse; sean hoy más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa tierra la unidad de todos los argentinos. Diariamente iremos incorporando a esta enorme masa en movimiento a todos los díscolos y descontentos para que, juntos con nosotros se confundan en esta masa hermosa y patriota que constituyen ustedes.

Pido también a todos los trabajadores que reciban con cariño mi inmenso agradecimiento por las preocupaciones que han tenido por este humilde hombre que les habla. Por eso les dije que hace un momento que los abrazaba como abrazaría a mi madre, porque ustedes han tenido por mí los mismos pensamientos y los mismos dolores que mi pobre vieja habrá sufrido en estos días.

Confiemos en que los días que vengan sean de paz y de construcción para el país. Mantengan la tranquilidad con que siempre han esperado aún las mejoras que nunca llegaban. Tengamos fe en el porvenir y en que las nuevas autoridades han de encaminar la nave del Estado hacia los destinos que aspiramos todos nosotros, simples ciudadanos a su servicio.

Sé que se han anunciado movimientos obreros. En este momento ya no existe ninguna causa para ello. Por eso les pido, como un hermano mayor, que retornen tranquilos a su trabajo.

Y por esta única vez, ya que nunca lo pude decir como secretario de Trabajo y Previsión, les pido que realicen el día de paro festejando la gloria de esta reunión de hombres de bien y de trabajo, que son la esperanza más pura y más cara de la patria.

He dejado deliberadamente para el último, recomendarles que al abandonar esta magnífica asamblea lo hagan con mucho cuidado. Recuerden que ustedes, obreros, tienen el deber de proteger aquí y en la vida a las numerosas mujeres obreras que aquí están.

Finalmente, les pido que tengan presente que necesito un descanso, que me tomaré en Chubut para reponer fuerzas y volver a luchar codo con codo con ustedes, hasta quedar exhausto, si es preciso.

 

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