«Beto» Newton deja un legado único y recuerdos imborrables para su familia, y «todo un pueblo»

Nos dejó físicamente, pero su recuerdo permanecerá por siempre…»Beto» fue un ejemplo para seguir por su persistencia, trabajo incansable, dedicación, convicción, entrega y pasión por lo que le gustaba y desvelaba. La cría de animales, particularmente los ovinos y los toros, marcaron entrega a esta idea de dedicarse a esta forma de vida.

«San Antonio» marcó una época, un estilo de trabajo y una línea que se siguió de generación en generación, con personas que se fueron formando, con una familia que estuvo siempre, como lo estuvo él, cuando cada uno de ellos los necesitó. Esas reuniones que mantuvieron viva la llama del amor de padres, tíos, abuelos y primos, lo que quedaba demostrado en cada remate anual de la cabaña.

Ya hace tiempo que había cambiado la forma de presentación de ese gran evento anual, como lo es el de la subasta, así cambia la sociedad y las costumbres con el paso del tiempo. ya no fue necesario ese «raid» en su auto particular, que el gran «Beto» hacía por toda la zona invitando a cabañeros, productores y amigos…Todos los que tenía, por su sencillez, su carisma, su don de buena gente.

Con él pude construir un vínculo muy estrecho, porque aceptaba aún sin tener conocimiento acabado de algo, con tal de acompañar y respaldar toda propuesta. Todavía recuerdo, cuando en Julio de 2012 fui a su casa para publicitar el remate de ese año, en nuestro recién nacido www.ayacuchoaldia.com, un diario digital que junto a Sergio Loscalzo, habíamos iniciado días atrás…»Sí vos están en eso, seguro que es bueno me dijo…» y sonrío cómplice dándonos todo el crédito para poder difundir y cubrir el 1er Remate de Toros del sitio.

En los remates, era uno de los primeros en llegar al predio. El mismo nos entregaba la tarjeta para participar del almuerzo, que seguramente ha sido una de las cosas que más disfrutaba con toda su familia, como lo vemos en la foto de portada, donde nadie se lo perdía…Una vez, recuerdo que sentado en la mesa que nos tocó ciertamente variada, un empleado de un comercio local me dijo; «No voy a ningún lado, solo salgo para la Fiesta del Ternero, pero al remate de Newton vengo todos los años».

Hubo momentos bravos, como en el 2001, donde prácticamente se hacía imposible seguir apostando al ovino, pero recuerdo hablar con él y decirme; «Tusq, hay que seguir para adelante, alguna vez esto va a cambiar, y largando su clásica sonrisa resaltó, además No se hacer otra cosa…Y acomodando su gorra sostuvo, ya van a venir los buenos tiempos, no hay mal que dure 100 años».

Tuvo achaques, algunos que calaron hondo, que pensamos le ponía fin a sus ganas, a su persona de bien, pero siempre salía adelante como si nada pudiera con él. Los doctores se asombraban, fue un roble con un corazón enorme, respetado por sus pares, admirado por su familia, amigo de colegas, anfitrión como pocos, compañero, con la familia como sostén y principal objetivo de vida.

Muchas veces tuvimos charlas largas, estufa de hogar mediante, donde me contaba sus inicios, la importancia de sus seres queridos, la partida temprana de su compañera, el valor que para él tenían sus hijos y nietos, lo que disfrutaba de ver con sus afectos un partido de Independiente o la Selección Argentina, y de pronto….Pararse y decirme, ¿Te gusta el chorizo seco? y en un pique al frezzer de la cocina, se apareció con un ejemplar fantástico de su propia producción, diciéndome; «este te lo mereces por lo que sos conmigo y mi familia».

La Fiesta del Ternero fue otra de sus propuestas más significativas. y para el evento más importante del año en el pueblo es una pérdida, porque los que ya peinamos canas, no podremos entender como el domingo a media mañana, ya medios dormidos por el correr de los días, las trasnochadas y los excesos de una semana, no vendrá «el gran Beto», encabezando el desfile para pedir autorización de su inicio.

Quién lo conoció, quién fuera su amigo, cada vecino rememorará su prestancia, las pilchas impecables, el caballo acondicionado para lo más destacado en el año, cada fiesta se lo recordará, sí como en cada charla, viendo a cada uno de sus hijos o nietos, se considerará en la hombría de bien, esa mano tendida gorra en mano, su facilidad para emocionarse, como disfrutaba asistiendo a espectáculos criollos, realizaciones de la fiesta, propuestas criollas y benéficas, así como su carisma para entablar conversaciones rápidamente con quién sea.

Es lógico pensar que cada vez que pasan los años, ya una cierta edad hay posibilidades para los seres humanos que estos momentos lleguen, pero cuesta aceptarlo. Uno es mezquino en este sentido como familiar o amigo, cuesta mucho entenderlo. Es que uno quisiera que las grandes personas no se vayan físicamente nunca…Pero también deberíamos estar preparados.

También es gratificante para su familia, saber, conocer, entender que estará Carlos Alberto Newton por siempre en nuestros corazones, tendrán un gran recuerdo suyo, lo llevarán en sus corazones, recordarán miles de anécdotas, vivencias y situaciones que lo harán prácticamente inmortal…Deja una huella profunda, la de trabajador incansable, honesto, respetado y querido, una de esas personas que se quieren y recuerdan para siempre !!!

N. de la R; por Lic. Pablo Tusq – Co director y propietario de www.ayacuchoaldia.com.ar

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