
La presente nota no es, ni puede ser interpretada como un asesoramiento legal específico o concreto respecto a un asunto en particular, sino que tan sólo implica una breve referencia de opinión sobre la importancia del asesoramiento legal preventivo en términos generales, como herramienta o instrumento para general valor y aportar soluciones estratégicas que contengan, a su vez, una correcta evaluación y mitigación de los riesgos legales futuros que podrían afectar a cualquier persona que intervenga en un acto o negocio con implicancias o contenido jurídico.
En la mayoría de los casos, nuestros clientes acuden a nuestra consulta cuando ya tienen un problema legal, y habitualmente podemos brindarle una solución, pero ésta suele ser más onerosa y compleja que la que hubiéramos podido aportar si se nos consultaba antes de que tal problema legal se evidenciara.
El asesoramiento legal preventivo es aquél que nos permitirá anticiparnos y prevenir o evitar problemas legales en el futuro, o bien prepararnos adecuadamente para reducir sus consecuencias, o sea, nos permite adoptar medidas anticipadas con la finalidad de descartar o minimizar el impacto de posibles inconvenientes en el ámbito legal, ello implica o trae aparejado un importante ahorro de tiempo y dinero.
Es habitual que se conozca y destaque la importancia de la función preventiva en cuestiones vinculadas a la salud (medicina preventiva), e incluso en la prevención de otro tipo de contingencias (contratación de seguros patrimoniales, de vida, de retiro, etc.), pero no lo es tanto el asesoramiento previo en asuntos legales, pues generalmente, la consulta al abogado se la utiliza como una herramienta de última instancia, como un acto ineludible ante un conflicto que ya se ha suscitado, cuando lo óptimo y aconsejable sería todo lo contrario, ya que resulta conveniente recurrir a la consulta profesional antes de que se presente el problema, precisamente para tratar de evitarlo.
Se suma a lo anterior una circunstancia que en nuestro país es indiscutible y manifiesta, una vez que el conflicto legal se somete a una instancia judicial, allí suelen resolverse las cuestiones con evidente retraso, y se obtienen respuestas que en algunos casos satisfacen las expectativas o intereses de una de las partes, y en muchos otros, de ninguna de ellas.
Hoy día, con un panorama legal tan complejo, la mejor solución es asesorarse preventivamente, antes de realizar cualquier acto o negocio jurídico (contratos de locación, compraventa inmobiliaria, leasing, acuerdos comerciales, adquisición y/o financiación de mercaderías, pactos sobre herencia futura, etc.), atento que, por simple que estos actos se vislumbren a simple vista, muchas veces tienen connotaciones jurídicas que escapan a la evaluación de quién los realiza, y ello le genera consecuencias no deseadas que, con un asesoramiento preventivo, se habrían evitado.
En el ámbito empresarial hablamos de compliance legal, al que podemos definir como la función independiente encargada de establecer políticas de actuación adecuadas dentro de la empresa para prevenir, detectar y gestionar los riesgos de incumplimiento de cualquier tipo de normativa (leyes, estándares) evitando así sanciones y pérdidas financieras o de reputación de la empresa.
Pero, conforme se adelantara, el asesoramiento preventivo es indispensable y absolutamente conveniente tanto en el ámbito de empresas (incluídas las MiPYMES), como a nivel personal.
Desde Ayacuchoaldia.com.ar le agradecemos al Dr. Emilio Amicarelli, por esta aclaración que tiene verdaderamente una importancia fundamental. Quienes deseen conocer más o contar con el debido asesoramiento, podrán dirigirse a su estudio ubicado en Avenida Colón 631 o al teléfono (Whastapp también) al 011 50011702 o también a través de las redes sociales.

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