Con un «mundo» de gente terminaron los Carnavales 2016

Más de un centenar de murgueros y decenas de comparsas le dieron vida a los Carnavales Ayacucho 2016, donde el público también jugó su papel preponderante en esta manifestación artística, social y popular que estuvo acompañada en masividad. Agrupaciones de todos los colores demostraron sus destrezas y compartieron su música con el grueso de gente que se hizo presente en las inmediaciones de Plaza Sarmiento (Norte). Este domingo terminaron los festejos con la tradicional quema del Rey Momo.

Durante el carnaval el pueblo se encuentra, se libera de sus tabúes y sale a la calle a celebrar. Las murgas y las agrupaciones carnavaleras barriales con colores y nombres propios, marcan la identidad y el sentido de pertenencia del Carnaval ayacuchense que ya ha sabido ganarse un espacio festivo en toda la comunidad.

Este año bajo la organización del área Municipal de Cultura y el apoyo de instituciones locales, pudo concretarse la edición 2016 del Carnaval Ayacucho, que pese a contar con la jornada de viernes suspendida debido a las inclemencias climáticas, tuvo durante los días sábado y domingo un clima positivo de festividad popular.

Centenares de artistas contagiaron con su alegría y su canto de crítica y humor, las inmediaciones de la Plaza Sarmiento. Allí sobre el boulevard de Avenida Colón entre la Avenida Dindart y calle Aristóbulo del Valle, las murgas desfilaron con sus trajes brillantes cargados de lentejuelas, sus banderas, cabezudos, sombrillas y dados, y su baile impetuoso, siempre atentos y acompañadas por el público presente y ante la brillante conducción del Locutor Oficial Mauricio García.

Las agrupaciones locales que tomaron parte ambos días fueron “Zarité”, “La Cucusita”, «Las Estrellas del Embarcadero», “Arco Iris de FONAVI” y Batucada «Crecer Juntos». A esto se les sumó las presentaciones de la Comparsa «Alegría» de Rauch (sábado) y la Comparsa “Sambados Percusión” oriunda de Dolores (domingo), que se llevó todas las admiraciones de los presentes. La mayoría de las murgas demostró en su desfile el trabajo realizado durante todo el año, algunos trabajaron más las letras que otros, que decididamente apostaron al ritmo contagioso del carnaval y del baile donde, junto con el mensaje popular, se hicieron fuertes las comparsas de cada uno de los rincones de la ciudad. Junto a estas expresiones se sumaron al carnaval los espectáculos musicales de la «La Verdadera» (sábado) y el cierre de La Baselina (domingo). A todo esto hay que sumarle la diversión de los más pequeños, quienes jugaron entre sí con espuma y agua propiamente como lo demanda el carnaval.

Párrafo aparte para el Rey Momo 2016, una expresión milenaria que en la época romana era considerado como un dios de la burla y la locura, famoso por divertir a los dioses del Olimpo con sus críticas agudas y mímica grotesca. En esta oportunidad, el artista Cipriano Lavalla confeccionó la figura del momo en representación de la cultura y el Movimiento hippie, forma de expresión de la no violencia. La quema del momo sobre la loma de Plaza Sarmiento significó el cierre formal de la edición, aunque después del trabajo de extinción de llamas de Bomberos Voluntarios, el grupo tropical local “La Baselina” le puso ritmo cúlmine a la noche. 

Quedó demostrado que en el carnaval, como se sostiene en la frase de cabecera de todos los murgueros, «no se compite sino que se comparte», no hay diferencias y, por suerte, no importan nada los colores de piel, ni de ojos, ni las estaturas y mucho menos los tamaños de los cuerpos. Lo único que importa es celebrar y como dijo el poeta «defender la alegría».

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