
Pasaron más de 100 días…Pero la tan ansiada re-apertura llegó. Cuanto hubo que esperar…Cuantos nervios…Cuanto trabajo…Y las preguntas de Ezequiel y su banda; ¿Qué pasará?, ¿Cómo respondería la gente?, ¿Que pensarán de los cambios?, ¿Cómo tomarán el protocolo?, ¿Vendrán a tomar o comer?…
Los días parecían eternos, las horas a veces se hacían de goma y por momentos corrían como un reloj de arena. Pero Gullíver, tiene su magia, su encanto…Es como esa chica que te gusta de toda la vida…A veces se aleja, a veces la tenes ahí…Y cuando de pronto una noche es viernes, hace mucho frío, llueve por momentos y te la encontrás ahí, cara a cara con un vestido hermoso…
Gulliver se reinventó hasta el cansancio, pero los que no se cansan nunca son Ezequiel, su familia y sus amigos…Que han hecho de este lugar, un camaleón de la noche y del día, que cambia de colores para recibirte con un café calentito en las mañanas, un almuerzo exprés al mediodía, una rica torta en la fría tarde, o un exquisito menú “Premium” para sorprenderte en la noche.
Era como un sueño, “raro” y a la vez placentero…No sé, llegas y te piden tus datos, te higienizas las manos, parece que hay un campo entre mesa y mesa, todos vienen con barbijos o tapabocas…Y de pronto, te despertás, ya no es un sueño, es la vida que queremos, la que amamos, la que disfrutamos…Son las mesas de amigos, son los platos calientes, la cerveza artesanal y un corcho de una botella de vino tinto que suena y hace pokkkkk….
Y otra vez volvemos a la vida, con finos y sutiles toques de oscuridad y luz…Con sobrios carteles que recuerdan y nos hacen mirarlos una y otra vez…”Estás en casa” o “Que no te cierren el bar de la esquina”…Y no sé, viste cuando se te hace un nudo en la garganta, y decís…Estos pibes sí que quieren lo que hacen, que están re-locos por insistir e insistir, pero que bueno que lo hacen…
Los colores se conjugan, las ventanas y el techo lucen distintos, no están los plasmas aunque la mística se mantiene…Y vienen las chicas y los chicos a preguntarte como lo estás pasando…Si necesitas algo…Como está la comida….En las mesas se escuchan voces de anécdotas, risas, y cuentos…Llegan más y más vecinos y de pronto, lo que era una tensa espera se convierte en un clima cálido de familias, jóvenes y adultos que disfrutan a pleno…
Un moderno sistema de menú con código escaneado o por WhatsApp te sorprende, bien al estilo de ciudades grandes, pero no es todo…Porque podes tener en link y compartirlo en tu mesa y luego también…La ansiedad del principio ya se transformó y ahora es gratitud, de todos los que hacen Gulliver, de Eze, su familia y sus amigos…Juntos lo hicieron otra vez, juntos tuvieron un hermoso respaldo y juntos reinventaron una de las esquinas con más historias de Ayacucho….
Seamos sinceros, ¿Quién no hizo la pasadita para ver si estaba ella o él?, ¿Quién no fue con sus amigos a festejar? ¿Quién no fue a comer algo o tomar el último de la noche, después del baile? ¿Quién no se juntó para ver qué onda?…El clima de la noche es inhóspito afuera, y sumamente cálido dentro. Las órdenes marchan y marchan, se aprecia en el ambiente una alegría inevitable, sin abrazos o besos, pero con miradas a los ojos de quienes queríamos volver a ver….
Esos carteles que ahora muestran el presente, acompañan en la pandemia, son referentes de lo que vivimos, y nos quedamos relojeando el que dice…”Estás en casa”. Es tema de cada mesa, es lo que hoy se habla en los lugares de trabajo, lo que se comenta por quienes pudimos estar en la reapertura de este clásico tan nuestro, es verdad lo del cartel…Y más que nunca en serio, cada uno que estuvimos en Gulliver, nos sentimos “En casa”…Felicitaciones a la familia Landívar, y especial a mi querido Ezequiel….Que hace lo que quería, lo que soñaba y se nota ¡!!!







Esteban Burgueños – Me alegro por esa reapertura!! Hay mucha historia allí.
María Elena Newton – Mucha suerte!
Roberto Mario Ddm – Reabrió GULLIVER… «mi» lugar en Ayacucho y de Daniel Edgardo Korein
Alberto Logarzo – EN BUENA HORA , CUIDENSE
Roberto Mario Ddm GULLIVER… «Mi lugar» en mí amado Ayacucho… Siempre voy cuando regreso a mí pago natal… Éxitos gente gulliveriana
Qué lindo comentario !! Un lugar donde siempre me sentí bárbaro y que desde hace un tiempo lo maneja gente muy querida.