
Seguramente alguna vez caminando por la playa han encontrado estos «huevos» en la orilla…En la creencia popular siempre se le atribuyeron estos «huevos» a alguna especie de tortuga, pero ninguna de ellas depositan sus huevos en nuestras costas, sino en zonas mas cálidas.
Resulta que estás cápsulas que tienen forma ovoide, ni siquiera son huevos literalmente, son ovisacos u ovicapsulas. Es decir, cápsulas que albergan en su interior los huevos del Caracol Negro…
Una especie muy común en nuestras costas, que tras la reproducción que se da en primavera y verano, la hembra forma con su cuerpo este pequeño saco para resguardar entre 10 y 30 huevos, depositándolo en los suelos arenosos, sin adherirse a ninguna otra superficie, característica propia de este Caracol, y por la cual podemos ver los ovisacos en las costas por las fuertes corrientes que los arrastran.
El Caracol Negro del cual verán un ejemplar de su caparazón en la última foto, es el más buscado entre quienes recolectan caracolas para decorar el hogar…
Se le otorga este nombre vulgar justamente por las manchas que tiene, atribuidas a otras especies de moluscos que se adhieren a él.
Este animal más visto que escuchado, habita en aguas de 8 a 50 mts de profundidad, en las costas de Brasil, Uruguay y Argentina, siendo endémico de la región, es decir que solo habita aquí, sin poder encontrarlo en ninguna otra parte del mundo.
Tanto el caparazón como el ovisaco, dos clásicos de las playas de la costa bonaerense, pertenecientes a una especie que tal vez no conocíamos su nombre pero seguro que alguna vez vimos: el Caracol Negro (Pachycymbiola brasiliana).
N. de la R; fuente Reinaldo Cernadas, Mar del Plata.





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