
Consternación es lo primero que uno nota…El impacto de conocer la noticia cuando se va alguien querido y respetado como el “vasco” Carlos Erreguerena. Me enteré que estaba internado en la tarde del miércoles, y me costó digerirlo…Y como en estos casos y en esta vida que llevamos del día a día, a las corridas, me daría mucha pena que nadie escriba, aunque sean algunas ideas de lo que él fue…y será.
La verdad, es que no fuimos amigos y tampoco compartimos mucho…pero en el último tiempo, la vida había hecho que los caminos que estuvieron alejados durante años, se crucen, se mezclen, se relacionen, a tal punto de haber compartido jornadas de trabajo, transmisiones de fútbol, comidas, transmisiones de ciclismo, coberturas en la rural, y cenas con la radio, donde claro…no faltaban sus anécdotas y miles de cuentos e historias…
La historia se remonta a décadas atrás, cuando en las clásicas rivalidades de pueblo, competían “el vasco” con mí papá Pablo y mi tío Antonio Tusq. En esas épocas la cosa era en el automovilismo, los cuchiolos, y por esas cosas que nunca se pueden explicar muy bien, estuvimos en veredas de “en frente”. Eran jóvenes y el sueño de ser relatores profesionales, de ir a carreras donde había famosos y que se yo…alimentaron esos desencuentros.
En los 80 y 90 cuando el furor de las radios locales, también estábamos en distintos caminos. Que si fuiste primero, que si tenes más audiencia, que sí contás más publicidad o no, eran discusiones del ambiente de entonces… Sin embargo nos respetábamos mucho. Quién podría olvidar la llegada de Carlos a la cancha, con su ataché negro. Siempre grabador en mano y saludado por todos donde llegará. Siempre bien arreglado y bienvenido en distintos ambientes…
Su devoción por su familia, y particularmente por su mujer “el amor de su vida” como él decía, y sus hijos, es uno de los recuerdos que tendré siempre, siempre de Carlos. No había, ni hubo momento en que en una charla no salieran sus seres queridos. Viajando, cenando, en un corte de radio, en el almuerzo de un remate. Mira, te decía…y arrancaba una historia de sentimiento, que involucraba esfuerzo, años de trabajo y la construcción de su tesoro más preciado: la familia.
Los que tenemos algunos años, unos cuantos, sabemos que solía escapársele en la radio o transmitiendo un partido de su futbol…”es mi hijo / hija” que…y así mil anécdotas que le hacíamos contar, porque era un gusto escucharlo y lo admirábamos desde su llegada a La 95, por que verdaderamente lo considerábamos “una leyenda viviente” del periodismo de Ayacucho y la Provincia de Bs.As.
El fue, el de la historia cuando iban a una carrera de TC y casi se matan en un Ford 8 en la ruta 74 al quedarse sin frenos…Fue el que contaba que, estuvo entre los primeros de reunirse para la fundación del club Independiente…El del relato desde el avión en las carreras de TC…El que “manoteó” el gallego Calvo en Rauch, cuando relatando al juvenil de noche, casi se cae del mangrullo donde transmitía…El que dijo “llueve con sol, mira… en el Estadio de L a Movediza y se había rebalsado el tanque de agua…O el que, con una sonrisa bromeó, cuando me vio en 2011 en mí primera carrera de APAC “: ¿Qué haces acá vos?, tenes que estar en la cancha no en una carrera”…y habría miles más…
Como periodista fue como más lo tratamos, pero quién podría olvidar su paso por la docencia en Ayacucho, y particularmente por la Escuela Técnica. Sin duda alguna que fue uno de los defensores más importantes de la modalidad, y un hacedor de la que se tiene hoy en Ayacucho…calibre en mano, de guardapolvos azul…inolvidables momentos con José Galván, “el gordo” Bibbo, José Laportilla, “el maestro” Piris, y tantos, tantos recuerdos de años que ya no volverán… “Mira querido” decía siempre, “A mí el torno me permitió…”
Es esta una de esas pérdidas que duelen mucho, pero a la vez nos sacuden de la vorágine en que vivimos, pasan los días, las semanas y los años y un día, como hoy, una noticia nos impacta, nos moviliza, nos quita el aire…Será por en definitiva somos humanos, nos equivocamos, tenemos sentimientos, y también dejamos enseñanzas, valores, experiencias, en un tiempo también en el que ejemplos no abundan…
Un día en fin para acompañar a la familia, a hijos, nietos y conyugues, pero me permitiré hacerlo, con una sonrisa…pensando en lo mucho que dejó como enseñanza “el vasco” que seguramente estará abrazándose ahora con su amigo Sergio Pinchenti, con el “Nene” Liuzzi y tantos otros…o acaso con el sonido de Doberly Coran. Como cuando en el karting hacían la publicidad: ¿Qué está comiendo Erreguerena?. Y contestaba: un alfajor Jorgito…hasta que un día, dijo: “Una torta frita”…muchas risas por los altoparlantes de Independiente, y su aclaración “Y bueno, estás cosas pasan…me convidaron una y están de ricas…”
Nos acercó mucho en lo personal un viaje que “de rebote” hicimos con él, y Juan Pablo, mi hijo. La radio había organizado para ir a ver lejos a Sarmiento y transmitir, y me propuso que vayamos juntos. Me pareció algo raro, por lo ya expuesto. Sin embargo a mitad de camino me dijo: “Ahora vas a manejar vos, yo ya estoy grande para andar en la ruta…yo se que sos responsable y me voy a dormir un rato”. Y a pocos kilómetros, se durmió de tal forma, que no pude evitar mirarlo un par de veces, y cuando llegamos, en una esquina, estaba Juan Pedro…Me miró y con una sonrisa y satisfacción inocultable exclamó “ahí está mi hijo”…Ese creo, fue el momento en que los dos entendimos que habíamos cambiado de vereda…que al fin y con el paso de muchos años, los dos estábamos donde teníamos que estar. En La 95.
Han pasado años y años, y luego de casi 30 en el periodismo Ayacuchense me tomo este atrevimiento, el de sólo mencionar algo, muy pequeño de la trayectoria, profesionalismo y hombre de bien que caracterizó “al vasco”. El que trajo Emilio Quintana a la 95, para darle el protagonismo que merecía, el reconocimiento en vida de hacer lo que le gustaba, y sentirse cómodo en su doble función de locutor y representante comercial…Se lo extrañará y mucho, aunque seguramente seguirá estando en casa almuerzo, en cada cena, en cada reunión, y en cada uno de nuestros corazones, por siempre…
Fotos: www.ayacuchoaldia.com.ar
Por: Lic. Pablo H. Tusq




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