El Obispo de Azul Monseñor Hugo Salaverry pide el rezo del Mes a San José

Monseñor Hugo Manuel Salaverry, Obispo de Azul, pide a la comunidad parroquial de Ayacucho, el rezo del Mes a San José, durante 30 días, desde el 19/2 al 19/3 en casa de manera personal o comunitariamente en las celebraciones y, agradece a quienes lo realicen por estas intenciones:

 

 

–      Por las vocaciones a la Vida Sacerdotal y a la Vida Religiosa.

 

–      Por la Obra Educacional del Colegio Ntra. Sra. del Buen Consejo

 

–      Por el Seminario Diocesano de Azul.

 

–      Por todas las intenciones del Sr. Obispo.

 

–      (Podemos agregar intenciones personales).

 

¡Amado San José! Desde mi pequeñez y dolor y ansiedad, te contemplo con emoción y alegría en el cielo, donde resides con los Bienaventurados, pero también como padre de los huérfanos en la tierra, alegría de los tristes, amparo de los desvalidos, gozo y amor de tus devotos ante el trono de Dios.

 

Por eso yo, pobre, desvalido, frágil y necesitado, te dirijo hoy y siempre mis tristezas y alegrías, mis ruegos y súplicas, mis arrepentimientos y mis esperanzas; y hoy especialmente traigo ante tu imagen un sufrimiento que consolar, un mal que remediar, una desgracia que impedir, una necesidad que resolver, una gracia que obtener para mí y para mis seres queridos.

 

Y para animarte aún más a oírme y obtenérmelo, te lo pediré durante estos treinta días, urgente y confiadamente, recordando los hitos que en tu vida marcaron tu fidelidad a toda prueba, y que son los motivos que tengo para esperar que no demores en responder a nuestra necesidad.

 

1.- Te lo pido por la bondad divina que movió al Verbo Eterno a encarnarse y nacer en la pobre naturaleza humana, Dios Hombre, el Señor Jesús.

 

2.- Te lo pido por la prontitud con la que respondiste al llamado de ser Padre adoptivo del Señor Jesús y Casto esposo y custodio de nuestra Santa Madre.

 

3.- Te lo pido por tu fortaleza discreta y silenciosa con la que buscaste un establo para cuna de Dios, nacido entre los hombres, que le obligan a nacer entre animales.

 

4.- Te lo imploro por la pronta obediencia con la que impusiste al Reconciliador el Santo Nombre de Jesús, por disposición del Eterno para consuelo, amor y esperanza nuestra.

 

5.- Te lo suplico por el dolor heroicamente aceptado al oír del Ángel la muerte decretada contra tu Hijo Dios, y por tu valerosa huida a Egipto, por los sufrimientos del camino, por la pobreza del destierro, y por las inseguridades del retorno a Nazaret.

 

6.- Te lo pido por tu aflicción dolorosa de tres días al perder a tu Hijo, y por tu alegría intensa y discreta al encontrarle en el templo; por el gozo inefable de los treinta años que viviste en Nazaret con Jesús y María sujetos a tu autoridad y providencia.

 

Comentarios

Leave a Reply

su dirección de correo electrónico no será publicada.


*