
Recuerdo / Realizada 21 – 6 – 2020. Tiene los mejores recuerdos de nuestra ciudad además de su familia y amigos. Actualmente radicada en Buenos Aires, Diana Racioppi Tótaro, se suma a los testimonios que venimos realizando desde Ayacuchoaldia.cm.ar
Médica Veterinaria de profesión señala “Cuando me recibí en 1983 me vine a vivir a Buenos Aires. Y empecé a trabajar con los caballos que siempre fue mi amor. Con el tiempo, como el negocio con caballos se vino abajo, me dediqué a pequeños animales, sobre todo felinos; y además hice la carrera de Homeópata unicista. Ahora, por problemas de salud que me llevaron un año de recuperación, lo estoy superando y volviendo de nuevo” explica vía mail a Ayacuchoaldia.com.ar.
Acerca de su actualidad, nos cuenta que “Estoy divorciada. Tengo un hijo de 28 años que vive en Banfield y es mi amor, mi único hijo. No estoy sola pero vivo sola. Con la cuarentena se nos ha complicado todo, sobre todo porque en mi caso no me puedo mover porque estoy post operada, pero esto en tal sentido me vino bien. Noto que hay mucha gente que no la pasa bien” remarca.
Como lo venimos haciendo desde nuestro portal, consultamos sobre los afectos que tienen en Ayacucho; y sobre esto, Diana nos cuenta que “en Ayacucho tengo a mis tías, mis primos, a quienes amo con toda mi alma y con quienes tamos en permanente contacto. Además, en Tandil tengo a la familia de mi hermano que falleció hace dos años”.
La Pandemia es el tema de todos, que se aborda en cada momento y sobre lo que la Médica Veterinaria dice “La cuarentena es relativa acá. Hay gente que no entiende nada y hace cosas incomprensibles y por eso estamos como estamos. Creo que hay que volver a la cuarentena estricta”.
La charla sigue y vuelve el nombre de nuestro pueblo. “No voy seguido a Ayacucho porque tengo problemas para viajar más allá que ahora no se puede. Hasta cuando vivía mi mamá iba todos los meses” nos dice a la vez que agrega “Me une todo a Ayacucho. Ayacucho es mi vida, mi gran orgullo. Me acuerdo de la pileta, de mis amigos, de mi infancia, las tardes en el Club Independiente, de mis padres, mis abuelos y me unen muchas cosas. También los compañeros perdidos, los que ya no están con quienes militamos por una causa muy justa y de los que ya no se habla. Me jode que ya no se hable, por ejemplo Marta Blanco, ella era mi compañera de colegio” relata haciendo mención a quienes el Proceso se llevó de la forma más despiadada.
Y ante tanto recuerdo, también le consultamos sobre las chances de volver, de regresar, a lo que dice “Si me ofrecieran volver a mi ciudad por supuesto que aceptaría siempre y cuando estuvieran las condiciones dadas, pudiendo mantener mi profesión como la desarrollo acá. Me encantaría pero sé que está muy lejos de ser posible”.
Ganas tiene, se nota, se percibe pero la realidad es quizás distante. Pero ese deseo profundo se ampara en sus momentos vividos, en sus cariños. “Recuerdo a todos mis compañeros de primaria como de Secundaria con quienes seguimos en contacto, muy cerca de todos. Yoli Aviani, Soledad Albano, Patricia Guisande, y tantas más. Son mi fortaleza, y las quiero mucho mucho mucho. Es maravilloso ver como después de tantos años sigue vigente el interés por el otro” agrega.
Frente a la computadora, en su departamento del 7° piso en Barracas, con un amplio balcón que da a la calle, cargado de flores, y “al que le entra sol todo el día”, menciona también fuertemente a Malena Lenta, dirigente del Movimiento Feminista Isadora de la Izquierda Socialista a la que describe como «una mujer de fierro», en tanto que profundiza en sus afectos “Soy muy amiga de entrañables chicas aunque no cursé con ellas como Stella Landivar, Gladys Gutiérrez, pero quedamos con esa cosa del secundario” cierra diciendo, dejando entrever un profundo deseo de volver a reencontrarse tras la pandemia.













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