
Quizás haya sido circunstancial o no; quizás haya sido con la necesidad de mostrar un talento o no; quizás haya sido como medio de vida o no. Lo cierto es que sorprendió ver este miércoles por la noche en el semáforo de la esquina céntrica de Yrigoyen y Sáenz Peña, a un par de jóvenes haciendo malabares con clavas de fuego, donde antes de pasar al rojo, solicitaban una colaboración, propio de lo que nos encontramos en ciudades de mayor envergadura.
Supimos que se trata de dos jóvenes oriundos de Córdoba como de Misiones que se dedican a los malabares que les permite recorrer el país, que ya los vienen mostrando en el semáforo de Avenidas Colón y Solanet, y que dado vínculos afectivos con nuestra ciudad, es que han permanecido más tiempo de lo habitual en Ayacucho. Bienvenidos, y a valorar ese talento que nos muestran con sus manos.


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