
El equipo de Lionel Scaloni se impuso por 3-2 en la definición desde los doce pasos. Emiliano Martínez atajó tres remates y fue el gran héroe. La final, contra Brasil en el Maracaná de Río de Janeiro, el sábado a las 21.
Pero lo que vino luego fue muy raro. Porque Argentina no la pasó bien. Y lejos de aprovechar la diferencia en el marcador, el conjunto nacional se quedó y Colombia fue el que controló el juego.
Así fue todo hasta que los 15 minutos del segundo tiempo, Luis Díaz anotó el empate de Colombia. Recién ahí Argentina reaccionó. Y se dio cuenta de que no podía quedarse, que tenía que ponerse de pie. Las situaciones llegaron y la Selección pudo haber marcado el segundo (una jugada sola, sin arquero, que ni Di María ni Lautaro pudieron resolver) y un palo apagaron esa ilusión.
Hubo, además, una jugada polémica (por un agarrón a Otamendi) que pudo haber terminado en penal.
El Mané Garrincha es un estadio que le trae buenos recuerdos a Argentina, ya que ahí fue donde en el Mundial 2014 logró dejar en el camino a Bélgica, en los cuartos de final. En esta Copa América, además, jugó dos veces en esa misma cancha y ganó las dos: ante Uruguay y Paraguay, ambos por la zona de grupos. Esta vez, en un nuevo desafío, pero ante Colombia y en semifinales, volvió a ganar.



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