
Las comunidades católicas en general, y la de Saladillo en particular, recuerdan con cariño al sacerdote José Luis Depascuale “Keli”, quién a los 56 años de edad, luego de estar internado en la ciudad de Azul producto de complicaciones de salud derivadas del Covid-19, falleció hace un año.
Nacido en Saladillo el 17 de septiembre de 1964, inició su camino de fe en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción y siguió en el Seminario Diocesano de Azul, del cual salió sacerdote, siendo ordenado el 14 de agosto de 1992. Tras diferentes actividades parroquiales, entre ellas estuvo en Ayacucho durante un largo tiempo, conocido por su afecto, persona de bien y ser muy dado con la gente. Lo escuchábamos en Radio Ayacucho, en el espacio de la Iglesia e incluso varios de los miembros de la emisora, compartimos varias cenas con él y otros integrantes de la Parroquia.
Luego, se radicó en la ciudad de Azul y en la actualidad se desempeñaba como Vicario General del Obispado, administrador parroquial de la Iglesia Catedral de la ciudad azuleña, y director de la Junta Diocesana de Catequesis.
Luto en el Municipio
La Municipalidad de Saladillo emitió un comunicado en su momento, en el que hizo llegar sus condolencias a familiares, amigos y comunidad religiosa toda por tan lamentable pérdida y en representación del Pueblo de Saladillo, el reconocimiento por su compromiso de vida Pastoral, y de brindarse permanentemente hacia su prójimo.
Repercusión en Saladillo
Está pérdida por el covid-19 enluta a Saladillo. Falleció el muy querido Padre Keli, José Luis Depascuale, en la ciudad de Azul donde se encontraba internado por las complicaciones que padeció tras contagiarse el covid-19.
El Padre Alejandro Boudgouste, cura Párroco de Saladillo hizo llegar su mensaje de condolencias:
«Queridos hermanos. Con inmenso dolor, lamento comunicar el fallecimiento del muy querido Padre José Luis Depascuale, Keli.
Hombre humilde de corazón,
por gracia de Dios, sacerdote;
pasó entre nosotros haciendo el bien;
compartió la Cruz de Cristo,
ahora goza de la luz que no tiene fin.
Roguemos al Señor le conceda la bienaventuranza prometida. Y pidamos al Señor de manera particular conceda el consuelo a su madre, Antonia, y a María Rosa, su hermana. Descanse en paz.
Padre Alejandro Boudgouste, cura Párroco de Saladillo.-
El recuerdo de su paso por Ayacucho

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