
Es sabida la relación que nuestro portal mantiene con la familia de Milagros Ciganda y con ella misma. Este sábado en una jornada histórica, Ayacucho mostró su mejor versión de solidaridad en un evento que se inició a las 9 y se extendió hasta las 23-30. Cuando concluyó la campaña «Un Día de Milagro» para adquirir una silla de ruedas especial motorizada y muchas otras cosas para mejorar su calidad de vida, después del accidente que le cambió la vida el domingo 2 de junio de 2019.
Se recaudaron $ 615.755.- por aportes particulares, donaciones de instituciones, sorteos, subastas y una generosidad de organizadores, locutores, conductores, comerciantes, artistas, politicos, funcionarios, público en general, vecinos y todo un Pueblo movilizado, con la calle Alem cortada ante la Explanada Municipal y una respuesta que es muy bien venida porque Mili y su familia verdaderamente lo necesitan, pero es histórica. Es increíble la suma. Se iba por $ 255.000.- por el valor de la silla, pero se duplicó y más…
La reacción de la familia – La palabra de Carolina
Era tarde muy tarde, pero siempre hay tiempo para agradecer y hacer una caricia al alma generosa de cada uno de los que ayudaron este sábado. Hablamos con Carolina, que esta emocionada, que no puede contener las lagrimas y dice; «No puedo creer lo generoso que es el Pueblo. Te voy a hacer un escrito para que agradezcan a todos…todos. Queremos decir muchas cosas, pero no nos salen…».
La mamá de Mili, agregó; «Estuvimos un rato en la Explanada Municipal, pero no pudimos decir lo que hubiéramos querido. A los que donaron, a los que organizaron, a los que se comunicaron y nos ofrecieron cosas inalcanzables para nosotros y no quieren decir su nombre, muchas, muchas gracias».
Un balance positivo y único
Escuchar a las cuatro radios, ver que personas que durante cada día están en sus trabajos y tareas que son similares, pero a la vez distintas. Que coinciden en sus horarios y programación, dejaron de lado todo para estar ahí. Quienes dejaron sus trabajos, sus familias y hasta los que fueron con el mate y la reposera a mirar y colaborar. Los que se vinieron del campo, los que donaron animales, los que compraron una bicicleta y la entregaron para sortearla de nuevo, etc, etc..
En fin, esta ha sido una jornada que significa mucho más que un empuje y alegría para Mili y su familia. Es haber madurado como sociedad, poder mostrar que somos Pueblo con mayúscula, que la solidaridades inigualable en esta ciudad, habla del Don de gente que tenemos, del corazón abierto y la solidaridad de los vecinos, cuando sabemos que alguien sencillo y humilde nos necesita podemos estar, que como decímos acá; «no te van a dejar a pié cuando los necesitas…»




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