
Este Lunes se produjo un hecho que felizmente no tuvo consecuencias físicas pero que es repudiable más allá que pueda haber sido una travesura de chicos. La unidad de la querida Cachi, una Renault Trafic, que circulaba por Arenales y Alsina, fue alcanzada por una piedra que habría arrojado un menor con una honda y que terminó rompiendo un cristal lateral.
Más allá de la amargura de la conductora y la preocupación por el tipo de tarea que realiza desde toda la vida, las astillas de los vidrios no generaron ningún perjuicio.



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