Medianoche a puro ruido de escapes

Se acerca la medianoche, termina un cálido Miércoles y comienza un Jueves que promete baja temperatura. Pero nada impide que desde distintos puntos de la ciudad se escuchen los incesantes ruidos de motos que aceleran “hasta el corte”, como si dispararan sus armas de fuego vaya uno a saber a donde.

Y más allá de esta cuestión social de intentar comprender el gusto de hacer ruido con una moto y andar en jaurías tanto en avenidas como en calles, la cuestión pasa porque no hay medidas por parte del municipio que sean lo suficientemente importantes y fuertes para que la gran mayoría de los que habitamos este pueblo, podamos vivir en paz, descansar como corresponde, más allá que respetamos pero no nos sentimos respetados.

El Invierno había logrado un coto a las explosiones de las motos que las decisiones humanas no había podido. Pero ante la llegada de una suba de temperatura que invita a subirse a las dos ruedas, este grupo de jóvenes volvió y nada ni nadie se opuso.

Puede que haya medidas circunstanciales pero no han perdurado en el tiempo; y quizás reforzarlas a dos meses de las elecciones sea visto como “políticamente correcto”. Lo cierto es que a lo largo de este Miércoles los estallidos de las motos volvieron y solo nos dará tranquilidad para descansar que a los protagonistas les de sueño y apaguen de una buena vez sus motores.

Imagen de archivo

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