
Este Sábado 2 de Abril es el Día de la Toma de Conciencia del Autismo, donde en nuestra ciudad año tras año se vienen realizando distintos tipos de tareas tendientes a generar la toma de conciencia de toda la comunidad, que verdaderamente nos demos cuenta que todos podemos ser útiles y dar nuestro apoyo no solo a los padres con hijos con Autismo, sino incluso a los mismos chicos que sufren TGD. Dialogamos con 3 papás que nos cuentan su historia como también de qué forma todos los ayacuchenses podemos ayudar.
Una cuestión fundamental resulta que se tome conciencia de ello, sobre todo teniendo en cuenta que sabido es que 1 de cada 68 persona sufre este tipo de diagnóstico. Así lo cuentan Doris Chambers, mamá de Eros; y Fabiana Roldán y Marcos Aguirre, papás de Matías, quienes contaron “nos viene bien este día para que la gente tome conciencia. Es un trabajo diario que hacemos a diario en las escuelas, con la gente del barrio, la sociedad es fundamental porque muchas veces no saben cómo abordar el tema. Todos son fundamentales en cuanto a la actitud, hay temor, falta de información. Son personas iguales a todas con diferentes características. Son personas que igualmente pueden ayudar. Son personas que sufren crisis y la manera de ayudar es no juzgar, darle un lugar para que lo atiendan primero” dijo Fabiana.
Por su parte, Doris Chambers agregó que “la gente no sabe cuando un nene tiene autismo. Le explicás pero no hay caso. Hay muchas veces que les agarra una crisis y empiezan a gritar, se tiran al piso, y la gente te mira como si tu hijo fuera un maleducado, o te preguntan si le pegás. Y en realidad se trata de una crisis en la que hay que esperar, no se lo puede tocar, hay que respetarle el tiempo. Por eso que necesitamos que la gente entienda, que no opinen o murmuren porque los chicos se dan cuenta” explica.
En la charla, la mamá de Matías agregó “a diferencia de lo que se cree, ellos son súper sensitivos. Se dan cuenta de todo lo que pasa alrededor. Su cerebro va mucho más acelerado que el de nosotros” dijo para también sumar “Antes quizás eran casos aislados pero ahora se saben que es uno cada 68 personas. Hay personas que pasan por raras, que tienen un lenguaje especial y en realidad es autista. Son personas que les cuenta quizás adaptarse a ciertos lugares. Son quizás autismos ocultos. Ellos notan si son discriminados o si hay alguien que se pone nervioso cuando no sabe abordarlo”.
Y en la cuestión de ir tomando conciencia, de que toda la comunidad vaya comprendiendo los procesos por los que pasan los chicos que sufren Autismo, Doris enfatiza “la gente al no tener información se asusta, cree que el chico es agresivo, es malo, que le pegará. Y en realidad es solo un nene que hay que esperar, que no hay que presionarlo” dice.
Sobre la situación en Ayacucho, Fabiana Roldán añadió que “siempre te encontrás con personas que no saben de qué se trata. Nosotros no nacimos conociendo pero fuimos aprendiendo por nuestro hijo. Te encontrás con que no hay pediatras que sepan cómo tratar una crisis de un nene autista. Te encontrás con muchas personas que te dicen que no saben cómo actuar y en realidad son personas que terminan siendo fundamentales para tu hijo como las maestras. Nos encantaría que se hable en todos los ambientes, que sea un tema de la sociedad. Hoy por hoy no puedo llevar a mi hijo a la Guardia porque los pediatras no están capacitados para atender una crisis como las que sufren” dijo.
Su marido Marcos suma “cuando se han hecho charlas en Ayacucho, somos siempre los mismos que vamos, pero los distintos agentes como la comunidad en general, debería saber más para saber tratar las crisis que ellos tienen” agrega.
Sobre el cierre, Fabiana nos deja una reflexión que nos debe servir a todos los que integramos esta comunidad y es que “no se habla de cura pero las personas que reciben un buen trato pueden manejarse de forma independiente; y ese es nuestro mayor deseo” concluye.


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