
Con la organización de la Mesa Local de Prevención de Violencias por Razones de Género, se presentó en la tarde del viernes en la Casa de la Cultura el libro «Ni una menos: Nuestro nunca más», publicado por Editorial Sudestada.
El libro contiene una compilación de testimonios, entre ellos el de la rauchense Alfonsina Silvestri.
Vivanco, quien coordina junto a Gisela Morinigo el Observatorio de las violencias de género «Ahora sí nos ven», llegò a Rauch y participó de charlas con alumnos de escuelas secundarias, y transmitió su experiencia desde la participación en programas como el Programa «Juana Azurduy», en el año 2006, que fue uno de los primeros que buscaba el fortalecimiento de derechos y participación de las mujeres; también con su trabajo en la Coordinación nacional del movimiento Kumala; o la fundación, en el año 2018, de la Marea Feminista y Popular; hasta llegar en el 2015 a la creación del Observatorio «Ahora sì nos ven». «Después del 3 de junio, de la masiva movilización de hace ya 11 años. «Hoy venimos a presentar el libro que, de alguna manera, da cuenta de ese trabajo también. Ya presentamos nuestro informe actualizado a 11 años. Estos datos estadísticos no son sólo números, sino que también representan historias de vidas truncadas, de sueños y de expectativas, que muchas pibas y mujeres tenían y que ya no están». (
Vivanco valora la movilización que se generó tras el 3 de Junio de 2015 «Yo creo que después de aquel logramos importantes avances, muy significativos, no solo en la agenda mediática o política, sino también social. Logramos instalar que esos asesinatos ya no eran crímenes pasionales o bajo el estado de emoción violenta, sino que eran femicidios y que no les sucedían a una mujer en particular adentro de su casa, sino que nos sucedía a todas las mujeres, independientemente de la violencia. Nuestra extracción social, de clase, creencia ideológica, partidaria, religiosa, la violencia nos atraviesa a todas, los femicidios son la forma más extrema y creo que ahí hubo una toma de conciencia muy importante. Y todo lo que sucedió luego fue en avance. Si tenemos que hacer este recorrido de los últimos 10 años, ahí vamos a ver entonces esta ampliación de jerarquías institucionales, no solo a nivel nacional, sino en las provincias, mayores políticas, que no fueron suficientes, pero que sí se pusieron a tono de la demanda social».
«A partir de la asunción de Javier Milei, fue todo para atrás en ese sentido. Entonces, el contexto en el que estamos es lo que cambió y es muy preocupante, porque también atrasa en esta toma de conciencia que veníamos conquistando de a poquito, pero en el conjunto de la sociedad, porque es el propio presidente de la nación el que legitima y promueve discursos misóginos y odiantes. Es por primera vez que no tenemos una institución por parte del Estado que lleve adelante la implementación de las leyes de protección de nuestros derechos humanos. O sea que volvimos para atrás casi más de 40 años en lo que es la institucionalidad de género. Todo esto abona a que en la sociedad muchas de estas violencias. que persisten por supuesto y que están naturalizadas y solapadas. sigan replicándose, reproduciéndose. Y, por supuesto, que en la forma más extrema de estas violencias están los femicidios, los travestisidios, la trata de mujeres. Estos hechos más graves son la punta del iceberg, pero abajo hay todas otras formas de violencia naturalizadas, aceptadas, y es a donde también este gobierno apunta a seguir reforzándolas» advierte.
La especialista asegura «Creo que ahí es una disputa constante, que los medios tienen mucho que ver en esta disputa y en esta construcción de sentido. Entonces, creo que en algunos sectores prevalece esta toma de conciencia y en otros se ha habilitado un discurso odiante y misógino que se replica después de las peores maneras».
Vivanco remarca «La ESI es fundamental y es una de las políticas públicas centrales para trabajar desde la prevención y la sensibilización. Es otra de las leyes que este gobierno no está haciendo nada para que se implemente, entonces eso quedó librado al azar, a la buena voluntad y a las convicciones de muchas veces docentes y equipos directivos en donde ven la necesidad de hacerlo, pero hoy no hay exigencia de cumplimiento de esa ley como de tantas otras. Pero es fundamental en términos de política pública porque la ESI no solo aborda la detección de situaciones de abuso y la prevención de embarazos no deseados, sino también la prevención de las violencias y promueve vínculos basados en el respeto, en la empatía, en el respeto a la diversidad, ¿no? Creo que ahí es, desde los primeros años, en la educación, en donde tenemos que poder apuntalar la construcción de relaciones basadas en el respeto y creo que para esto esa ley es fundamental.» señaló en conversación con ABCHOY.
N. de la R; Por Damián Miguel / ABC HOY – Rauch.

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