
El emblemático periodista deportivo falleció este viernes a los 85 años, y sus colegas le dedicaron emotivos mensajes en las redes sociales.
El periodismo deportivo argentino está de luto. Este viernes, a los 85 años, falleció Ernesto Cherquis Bialo, una de las plumas más brillantes, analíticas y respetadas de la historia de los medios de comunicación en el país. Con su partida, se apaga una voz que fue testigo y relator de las mayores hazañas del deporte nacional, desde el boxeo de Monzón hasta la gloria de Maradona.
Apenas se conoció la noticia, las redes sociales se inundaron de mensajes de dolor y gratitud por parte de figuras del ámbito deportivo, quienes destacaron no solo su capacidad intelectual y su manejo exquisito del lenguaje, sino también su generosidad para con las nuevas generaciones.
Pablo Giralt fue uno de los primeros en expresar su pesar: «Mucha tristeza por el fallecimiento de Ernesto Cherquis Bialo. Un periodista de raza que pierde la profesión. Mis condolencias a su familia, en especial a su hijo Gustavo, compañero de muchos años».
Por su parte, Javier Lanza resaltó el factor humano que caracterizaba al histórico director de la revista El Gráfico: «Imagínate lo buen tipo que fue que todos los que hablan de él equiparan su don de gente al mismo nivel que su maestría en el periodismo».
Muchos periodistas que compartieron redacciones y cabinas con él coincidieron en el vacío que deja su ausencia. Gustavo Cima le agradeció por el acompañamiento reciente: «Gracias por tantas enseñanzas y respeto. Gracias por este último tiempo de estar cerca para acompañar mi trabajo«.
En esa misma línea, Leo Gentili lo describió como un sabio comprometido: «Se fue un gran maestro que honró nuestra profesión. Voy a extraer esas charlas en las que tanto me ayudaste a ser mejor».
Finalmente, Viviana Vila cerró con un mensaje cargado de afecto: «Maestro, amigo. Te voy a extrañar siempre. Gracias por tu lenguaje y tu pluma. Fue un honor, señor».
Ernesto Cherquis Bialo: un legado inabarcable
Cherquis Bialo no fue solo un periodista; fue un docente de la profesión. Su paso por la dirección de la revista El Gráfico, sus crónicas de boxeo que son piezas literarias, y su labor como vocero de la AFA durante años, lo convirtieron en una figura central del poder y la narrativa deportiva en Argentina.
Su partida marca el fin de una era en la que la palabra escrita tenía un peso sagrado. El periodismo despide hoy a un hombre que, hasta su último suspiro, siguió analizando la realidad con una lucidez envidiable.
N. de la R; fuente Minuto Uno.


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