
Leandro Dean es veterinario, especializado en equinos, y su profesión lo ha llevado a atender los animales de un importante Club de Polo en el Sultanato de Brunei.
El sultanato de Brunéi es un país -formado en 1521- del sudeste de Asia, ubicado en el norte de la isla de Borneo.
Si bien, durante casi un siglo integró el protectorado británico, en 1984 obtuvo la independencia.
Su riqueza actual se basa en sus enormes yacimientos de petróleo y gas natural y, según el registro de la revista financiera Forbes, es el quinto país más rico del mundo y tiene el segundo índice de desarrollo humano más alto del sudeste asiático, detrás de Singapur.
Leandro Dean es un joven veterinario rauchense, egresado de la UBA, a quien la pasión por la profesión le fue transmitida por su padre José.
Una vez recibido, si bien la atención de pequeños animales le brindó la primera oportunidad, se sintió atraído por la raza equina- Tras una breve pasantía en La Plata, se especializó en la atención de equinos en el Centro de Rehabilitación Hospital Equino Kawell, de San Antonio de Areco.
Fue importante en su carrera una gestión de «Lucho» Palacios, gracias a quien comenzó a trabajar con el Méd.Vet. Gustavo Ruzzante tanto en caballos de carrera como de polo «Lo bueno de haberme formado con él es que vi aspectos de caballo de carrera y aspectos de polo, que son cosas y escuelas diferentes y ves patologías diferentes y te hace a aprender»
«En el 2019, tuve la chance de viajar a España, una temporada de dos meses con Gustavo. Allí atendimos caballos de Brunei, del príncipe y la princesa, que jugaban torneos allá. Ese fue mi primer viaje. Volví a viajar el año pasado a Inglaterra. Estuve ahí seis meses trabajando con un polista de Argentina, Pablo McDonough. Al mes siguiente, hasta julio, volví a viajar a España con los caballos de Brunei, y ahí fue que se hizo el contacto.» recuerda Leandro.
Dean firmó un contrato por dos años para trabajar a las órdenes del Sultanato de Brunei, a cargo de Haji Hassanal Bolkiah.
Desde hace varios años el Sultanato practica el Polo, en especial la princesa Azeema y el príncipe Mateen, uno de los más carismáticos integrantes de la familia real.
«Es un club de polo que arrancó los años 90. El hermano del sultán Jefrey, arrancó jugando ahí y se hizo un club muy grande, que en los ´90, creo que tenía alrededor de casi 500 caballos. En los 2000 el club cerró y se volvió a reabrir creo que en el 2010. Tenemos una clínica veterinaria ahí, con insumos, quirófano, sala de volteo, una herrería enorme, cuatro bloques de caballos, una pista de barrio grande, y tres canchas de polo» cuenta Leandro a ABCHOY.
El veterinario rauchense anuncia «En la época del polo allá, en los ´90, iban polistas muy importantes, de 10 goles. Jugaban torneos importantes. Hoy en día, no es tan así, pero están queriendo llevarlo a como era antes. Y allá tenés los medios tecnológicos suficientes. Hay cosas, tratamientos y terapias nuevas que implementar, y equipamiento que si llevo una terapia nueva que está haciendo, no hay problema en incorporar. Como depende de la familia real, el presupuesto se manda al Palacio Istana Nurun Iman, se aprueba y se compran las cosas».
En esta tarea, Dean viajó a Argentina ahora junto al manager del club de polo, con el objetivo de renovar el plantel de equinos «El año que viene se jugan los SEA Games, que son como los Juegos Olímpicos de allá, y se juega al polo. Brunei tiene que viajar a Tailandia a jugar estos torneos. El manager planteó que estaría bueno comprar más caballos nuevos, porque hay muchísimos animales longevos. La idea de ser un poco más competitivos y tener mayor chance de hacer un buen papel. Él planteó la idea de comprar caballos nuevos en Argentina, que es una de las cunas del polo, donde se consigue quizá los mejores caballos de polo del mundo. Por eso me planteó viajar con él para revisarlos, hacer un lote de caballos y mandarlos a Brunei»
La vida en Brunei es tranquila, respetando las costumbres locales «Soy bastante respetuoso y siempre pregunto, porque al principio por ahí estaban chicas de la oficina y la costumbre es saludar a la mujer con un beso y no es su costumbre. Ellos, como saben que sos extranjero, lo hacen, pero a la mujer se la saluda de lejos. Para una mujer quizás sea un país difícil. Hay ciertas costumbres que te hacen ver que nosotros estamos un poco más adelantados como cultura. Y me pasó, viniendo con una dinámica bastante profesional, que costaba mucho hacer entender a la gente que hay cosas que están mal, que hay que mejorar, porque están acostumbrados a hacerlo así y a ellos no les interesa cambiar. Entonces es difícil a veces querer progresar en algo cuando hay barreras culturales que son así. Para ellos es primero la familia, la religión y después el trabajo.»
Pero, a la vez, disfruta de un paisaje paradisíaco y las mejores condiciones de trabajo «Con mi novia aprovechamos a pasear, conocer. Cada tanto la Princesa Azeema nos invita a su palacio, recorremos todos los lugares y, como somos 10 argentinos trabajando allí, nos juntamos de vez en cuando a comer un corderito»
En esta breve pausa de su tarea, Leandro tuvo tiempo para visitar a su familia en Rauch, renovar energías y seguir viviendo esta extraordinaria experiencia que se da gracias a su profesionalidad y su pasión por los caballos.


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