Un orgullo para los ayacuchenses fue la presentación del libro de Gómez Romero

Las 4ª Jornadas de Promoción, Investigación y Debate del Universo de Martín Fierro ya arrancaron en Ayacucho más allá que estén anunciadas para este Jueves, Viernes y Sábado, porque la gran apertura se dio el pasado Viernes 6 por la noche con la presentación del libro “La Letra del Malón” del Dr. en Arqueología Facundo Gómez Romero, que contó con la notable presencia del reconocido mundialmente antropólogo Carlos Martínez Sarasola, quien llegó acompañado por Luís Eduardo Pincén, tataranieto del Cacique Pincén, recordado emblema aborigen de los Tehuelches.

“La Letra del Malón nos ofrece un conjunto de narraciones de Indios, afrodescendientes y criollos, milicos y pulperos, cuarteleras y cautivas, quienes conviven en las pampas en una época clave de la historia argentina.  Un tiempo de legendarios caciques que no solo fueron consumados  guerreros y estrategas, sino  hombres espirituales que hicieron justicia a las cosmovisiones originarias; de milicos ejecutores de matanzas y exterminios pero también de aquellos otros para los cuales el honor era un valor supremo; de machis y curanderos con sus sabias medicinas ancestrales”. “Estos excelentes relatos de Facundo Gómez Romero fortalecen la línea histórica y antropológica que propone que durante el período previo a la autodenominada ‘conquista del desierto’, en la frontera y en el mundo de las tolderías se desarrollaba un modelo étnico- cultural de diversidades, intercambios, amistades y amores que mostraba que era posible construir una sociedad diferente, y no de divisiones, y desencuentros y enfrentamientos, que finalmente fue la que se impuso”.

Entre aquellos caciques a los que se refería Martínez Sarasola en el prólogo destaca un nombre que fue sinónimo de entereza y valentía, el de Vicente Pincén. Singular personaje de la historia nacional de quien el máximo cacique de las comunidades indígenas de las llanuras, Juan Calfucurá, dijera: “Pincén, libre, ligero y valiente como un halcón y que vive haciendo correrías para imponer miedo o respeto  a los blancos audaces, siempre dispuestos a avanzar sobre nuestra tierra querida”. Sobre este cacique versa un cuento de La Letra del Malón. El relato que se titula “Yo, Pincén”, comienza así:

“En vida me llamé Vicente Catrunao Pincén. “Pinthen” quiere decir en mi lengua “el que ama a sus antepasados”. Juí cacique de los indios de los campos del Oeste de Buenos Aires y actual Provincia e’ La Pampa. Vivíamos en paz hasta que los blancos nos echaron meta bala y también con pura agachada de zorro viejo.

Nosotros, la gente de la tierra, no escribíamos, dictábamos a los lenguaraces y secretarios de turno alguna qui otra carta, pocas nomás. Ellos si escribían, algunos vivían haciéndolo. Yo, con mi larga temporada acá en el más allá empecé a escrebir, ya que…hay tiempo por demás acá, suebra el tiempo y le juí tomando el gustito. Por eso, hoy tranquilo y chiflando bajito me le animo a estas líneas. Igual, no esperen encontrar acá frases complicadas ni tampoco razonamientos riembombantes, estas son lo que son, palabras sencillitas de indio viejo”.

En la actualidad, un tataranieto del cacique sigue al frente de la comunidad aborigen, se trata de Luis Eduardo Pincén, lonko orgulloso de descender de aquel gran cacique.

Sobre el cierre de la presentación, el Intendente Pablo Zubiaurre que estaba en el lugar, también se sumó a las disertaciones para más tarde darle paso a una jugosa charla que se dio con las preguntas de los presentes.

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