Ayacucho en la edición del sábado 9 de junio en el diario “La Nación”

En la edición de este sábado 9, puede leerse en el diario de tirada al país…Al centro este de la provincia de Buenos Aires, junto al río Tandileoufú, se destaca la ciudad de Ayacucho, cabecera del Partido. Además de su tradicional “Fiesta del ternero”, posee otros interesantes atractivos, como visitar sus estancias, recorrer sus calles, su museo regional, su antigua iglesia de La purificación de María… Pero su galardón principal es el de ser la cuna y poseer los campos donde se cría y prospera el famoso caballo moro. Este caballo, como explica Tito Soubidet en su excelente obra Vocabulario y Refranero Criollo, es el que cubre con abundante y brillante pelo negro cualquier otro pelaje, dando así lugar a distintas variedades de moro como por ejemplo moro azulejo, moro plateado, moro rosillo, moro dorado…

Nuestro gaucho Martín Fierro, se refiere al caballo moro en dos situaciones límite de su vida. La primera, cuando debe partir obligado a prestar servicio en el fortín de la frontera con los pampas después de la injusta leva de la pulpería; como desconocía todavía las injusticias y despojos de que allí sería objeto, trató de llevar consigo lo mejor que tenía en su pobre rancho y, lo mejor entre lo bueno ir montado en su caballo moro.

“Yo llevé un moro de número/ sobresaliente el matucho / con el gané en Ayacucho / más plata que agua bendita / siempre un gaucho necesita / un pingo pa fiarle un pucho/”.

La segunda ocasión en que cita al moro es, después del duelo a muerte con el pampa que infringía a la cautiva indecibles martirios, cuando triunfa en el combate, deben huir rápidamente y Martín Fierro, como caballero gaucho, ofrece su caballo a la cautiva para que empiece a escapar mientras él esconde al muerto pampa para que tarden en encontrarlo y él se monta en pelo sobre el caballo del indio que era también un moro: “Yo me lo monté al del pampa / era un oscuro tapao / cuando me hallo bien montao / de mis casillas me salgo / Y el pingo era como galgo / que sabía correr boliao/”.

Puede añadirse que por estas menciones de Ayacucho y de los pampas, podemos colegir el escenario en que se desarrolló la azarosa vida de nuestro gaucho arquetípico.

Es en pleno romanticismo literario cuando el poeta Juan María Gutiérrez alaba a su querido caballo moro y se muestra inconsolable porque un indio se lo robó: “En todo campo y camino / donde estampó sus pisadas / dejó glorias celebradas / de sus poderes divinos / y sus carreras ganadas /”.

Para expresar mi admiración por nuestro argentino caballo moro, afino mi guitarra y dedico estas décimas:

 

“‘A mí nada me faltaba

 

cuando mi moro tenía…

 

con sentida melodía

 

nuestro Gardel nos cantaba.

 

El caballo que añoraba

 

era ese moro famoso

 

valiente, leal, brioso

 

en todo trabajo ducho

 

era el moro de Ayacucho

 

que Martín Fierro apreciaba.

 

Notable hazaña cumplieron

 

dos pingos de ese pelaje:

 

en largo y difícil viaje

 

El sur con el norte unieron

 

Desde Ayacucho partieron,

 

era su estancia ‘El Cardal’;

 

con su ímpetu proverbial

 

de América hicieron cancha:

 

Se llamaron Gato y Mancha

 

esos moros sin rival”.

 

 

Por: Gloria Martínez

1 Commentario

  1. Errores
    El Rio Tandileofu es el Arroyo Tandileofu .
    Acá no se cría el caballo moro ,que tampoco es el que tiene pelos negros que tapan cualquier otro ,el moro tiene pelos negros y blanco.
    Dice que en el Martin Fierro se sita dos veces al moro la primera está bien la segunda es un caballo oscuro el del pampa, otro pelaje, nunca pudo haber sido el moro de Martin Fierro ya que al pobre se lo habían sacado =
    Y pa mejor hasta el moro
    Se me jué de entre las manos;
    No soy lerdo… pero, hermano,
    Vino el Comendante un día
    Diciendo que lo quería
    -Pa enseñarle a comer grano.-

    Y finalmente el gato y mancha no eran moros. Eran gateado y overo rosado.

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