Buscan lanzar semillas de soja y trigo HB4 resistentes a la sequía creadas en Argentina

Soy beans are seen after being harvested in the outskirts of Gualeguaychu city, 230 km (143 miles) north of Buenos Aires, March 30, 2008. Sometimes called "green gold" of the Pampas, soybeans have brought new prosperity to the Argentine countryside, but with that prosperity comes controversy over how to share the bounty of high global prices. To match feature AFGLATION-LATAM/REUTERS/Andres Stapff (ARGENTINA)

En un escenario donde las sequías son cada vez más frecuentes e intensas, se le suma un aumento de la población estimada en 9 mil millones de personas para el año 2050.

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Es difícil cuantificar el nivel general de pérdidas: puede haber casos con pérdidas del 50%, otros del 80%, o del 20% dependiendo del campo, de la zona y del cultivo” indicó el presidente de la Federación Agraria, Omar Príncipe.

Raquel Chan es una investigadora superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), directora del Instituto Agrobiotecnológico del Litoral (IAL, CONICET–UNL) y profesora titular de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

Su equipo, dirigido por ella, logró en el 2012 una repercusión internacional al desarrollar la primera tecnología transgénica desarrollada íntegramente en Argentina: la HB4.

En la actualidad, para el caso del trigo su liberación final se ve afectada por un cambio de política en la Dirección Nacional de Mercados Agropecuarios, cuyo dictamen teme por el impacto comercial de ser el primer país en el mundo en liberar un trigo de estas características, y en el caso de la soja HB4 se espera la aprobación de China para su comercialización.

Cabe destacar que en 2004 el CONICET y la UNL patentaron una construcción genética que contenía el gen de girasol Hahb-4 y lo licenciaron a la empresa argentina Bioceres conformando una alianza pública privada exitosa.

Según la directora del equipo, “ellos tienen un know how y una posibilidad que nosotros no tenemos desde nuestro punto de vista científico, primero que son agrónomos y empresarios y nosotros somos biólogos moleculares e investigadores. El manejo de plantas a campo y en laboratorio requiere conocimientos distintos. Además, y muy importante, tienen el conocimiento y experiencia en gerenciamiento empresarial que los científicos carecemos”.

 

Chan estima que en un futuro, la producción de alimentos será menor a la creciente población, por lo tanto sugiere que “hay que desarrollar tecnologías para que no lleguemos a un momento en el que haya guerras por la comida”.

LA TECNOLOGÍA HB4

Con esta tecnología, los investigadores del Conicet aseguran que las plantas tienen una tolerancia superior en periodos de sequía y un rinde mucho mayor. Como diferencial, este gen mejora la capacidad de adaptación de las plantas a situaciones de estrés, sin afectar su productividad.

La investigadora explicó que “con técnicas de ingeniería genética sacamos un gen particular de los 30 mil que tiene una planta y lo colocamos en una planta que no lo tenía. Después observamos y comparamos cómo se comporta la planta que tiene el nuevo gen con la que no lo posee”.

“Eso no quiere decir que estas plantas crezcan en el desierto. Ningún ser vivo puede vivir sin agua, lo que hace esta tecnología es permitirles tolerar un lapso de tiempo mucho mayor con una ingesta de agua menor a lo largo de todo su ciclo de vida y una pérdida de rendimiento menor. O sea, dependiendo del nivel de déficit hídrico, una planta que no tiene la tecnología se muere o rinde muy bajo”, explicó Chan.

Para concluir, Chan espera que “otras tecnologías que se desarrollan en el Instituto, lleguen y podamos traspasar esta barrera, que se arme un hito. Argentina puede producir tecnología propia, y a partir de ello haya más apoyo para que en otros institutos del CONICET en el país puedan”